Frases de Sor Juana De La Cruz

Y aunque es la virtud tan fuerte, temo que tal vez la venzan. Que es muy grande la costumbre y está la virtud muy tierna.

Frases de Costumbre


Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego fugitivo?

Frases de Pecho


Que aunque dejas burlado el lazo estrecho que tu forma fantástica ceñía, poco importa burlar brazos y pecho si te labra prisión mi fantasía.

Frases de Prisión


Cuando mi error y tu vileza veo, contemplo, Silvio, de mi amor errado, cuán grave es la malicia del pecado, cuán violenta la fuerza de un deseo.

Frases de Pecado


Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas.

Frases de Entendimiento


Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba, como en tu rostro y en tus acciones vía que con palabras no te persuadía, que el corazón me vieses deseaba.

Frases de Rostro

Contexto histórico

Barroco

Influencia en las frases de Sor Juana De La Cruz

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Ocupación

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Sor Juana De La Cruz

Frases de Sor Juana De La Cruz

Frases de Sor Juana De La Cruz: Religiosa católica, poeta y dramaturga mexicana, apodada "El Fénix de América" o "La décima Musa" por la importancia de su obra.

Nombres

AliasEl Fénix de América, La décima Musa

Biografía Sor Juana De La Cruz

Juana Inés de la Cruz nació en un pueblo del valle de México, de madre criolla Isabel Ramírez y padre militar español, Pedro Manuel de Asbaje.

De pequeña aprendió Náhuatl (lengua uto-azteca hablada en México y América Central) y a leer y escribir castellano promediando los tres años.

Gracias a la frondosa biblioteca del abuelo, Juana Inés de la Cruz leyó a los clásicos griegos y romanos y la teología del momento, aprendió latín en forma autodidacta.

En 1665, admirada por su talento y precocidad, fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo.

Apadrinada por los marqueses de Mancera, brilló en la corte virreinal de Nueva España por su erudición y habilidad versificadora.

En 1667, Juana Inés de la Cruz ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México, pero al poco tiempo tuvo que abandonar por problemas de salud.

Dos años más tarde entró en la Orden de San Jerónimo, permaneciendo ahí por el resto de su vida y siendo visitada por las personalidades más ilustres de la época.

Tuvo varios inconvenientes por su actividad como escritora, hecho que estaba mal visto en la época y que Juana Inés de la Cruz siempre defendió, reivindicaba el derecho de las mujeres al aprendizaje.

Poco antes de su muerte, fue obligada por su confesor a deshacerse de su biblioteca y su colección de instrumentos musicales y científicos para no tener problemas con la Santa Inquisición, muy activa en ese tiempo.

Muere por una epidemia de cólera a los cuarenta y tres años, mientras ayudaba a sus compañeras enfermas.

El surgimiento de Sor Juana De La Cruz a fines del siglo XVII fue un milagro cultural y toda su vida fue un constante esfuerzo de porfiada superación personal e intelectual.

Libros destacados

  • Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, sor Juana Inés de la Cruz (1689)
  • Segundo volumen de las obras de sor Juana Inés de la Cruz (1692)
  • Fama y obras póstumas del Fénix de México (1700)

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