Frases de Rudyard Kipling - Página 2

31. La manada tiene que estar enterada de todo. Hay que enseñarle este cachorro humano. ¿Sigues con la firme decisión de quedarte con el? "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Manada


32. Tienes tal confianza en ti mismo que andas absolutamente descuidado. Una prueba más de que perteneces a la raza humana. Tienes que ser prudente. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Prudente


33. Este asunto de las religiones es como los caballos. El hombre inteligente sabe que los caballos son útiles...Y que de todos puede sacarse provecho. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Religiones


34. Hace tres años que viajo por la India, pero... ¿Podrá la tierra de que estamos hechos ser más fuerte que la Madre Tierra? "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Madre tierra


35. (...) Se apresuró a regresar a su vagón, enorgullecido, desorientado y algo irritado, porque no poseía la clave de los secretos que le rodeaban. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Vagón


36. Los hombres son como los caballos. A veces necesitan sal, y si no la encuentran en el pesebre irán a lamerla de la tierra. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Sal


37. Hay muchas mentiras en el mundo y no pocos mentirosos, pero no hay mentiroso alguno como nuestro cuerpo, si se exceptúan las sensaciones de nuestro cuerpo. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Sensaciones


38. (...) Se sumergió en ese alegre desorden asiático que, a poco que se le conceda algún tiempo, proporciona todo lo que puede apetecer un hombre sencillo. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Alegre


39. Grish Chunder tenía razón. Charlie había probado el amor, que mata el recuerdo, y el cuento más hermoso del mundo nunca se escribiría.

Cuento


40. Las fieras saben que el hombre es el animal más indefenso de la naturaleza. No es una presa digna de un cazador que se precie de serlo. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Presa


41. La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.

Imbécil


42. Ahora eres realmente un hombre. Ya has dejado de ser un cachorro humano. Ya no hay sitio para ti en la Selva. Deja que corran las lágrimas, Mowgli. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Lágrimas


43. - ¡Oh! Tú eres un cachorro de hombre -dijo la pantera con enorme ternura-. Yo he vuelto a mi mundo, la Selva. Y tú tienes que volver al tuyo, los hombres, tus hermanos. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Mi mundo


44. Tú y yo tenemos la misma sangre -dijo Mowgli-. Me has salvado la vida hace unos momentos. En agradecimiento, cuando tengas hambre y yo haya cazado, será todo para ti, amiga Kaa. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Agradecimiento


45. Si llenas un minuto envidiable y certero de sesenta segundos que te lleven al cielo...Toda esta tierra será dominio tuyo y aún mucho más, serás hombre, hijo mío.

Minuto


46. Una vez que el hielo despierta de su largo sueño invernal no hay forma de saber lo que puede ocurrir, porque los bloques cambian de forma casi a la misma velocidad que las nubes. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Hielo


47. La religión de aquella gente era un budismo muy degradado, mezclado con un culto a la Naturaleza tan fantástico como sus propios paisajes y tan complicado como sus diminutos campos dispuestos en terrazas. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Budismo


48. Toda la India está llena de santones que predican en lenguas extrañas, exaltados y consumidos por el ar-dor de su propio celo; soñadores, charlatanes y visionarios. Esto ha ocurrido siempre, y siempre ocurrirá. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

India


49. Nosotros...No nos hemos separado por completo, pero aún no ha llegado el momento de que volvamos juntos a la carretera. Ahora está adquiriendo conocimientos en otro lugar. No tenemos más remedio que esperar. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Remedio


50. El churel es el fantasma maléfico de una mujer que ha muerto al dar a luz. Ronda por los caminos soli-tarios, con los pies vueltos hacia atrás, y conduce a los hombres al tormento. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Fantasma


51. Ni siquiera se daba cuenta de la enorme fuerza que poseía. Se sabía débil con respecto a otros animales, pero en la aldea todos le decían que tenía la fuerza de un toro. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Fuerza


52. Se apresuró a recoger la moneda; Pero, a pesar de su educación indígena, era lo bastante irlandés por nacimiento como para no conceder al dinero sino una ínfima parte del interés de la aventura. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Moneda


53. (...) Sabía muy bien que una mangosta adulta tiene como misión en la vida combatir y matar a las serpientes. Nag lo sabía también, y en el fondo de su corazón de hielo sintió miedo. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Combatir


54. Kaa tenía a gala no ser venenosa. Despreciaba a las que lo eran. Su fuerza estaba en su capacidad de presión. Cuando se enroscaba alrededor del cuerpo de su presa, ésta se podía dar por perdida. "El libro de la selva" (1894), Rudyard Kipling

Serpiente


55. Después de todo -decía yo en mi argumentación interna- la presencia de la litera es suficiente para demostrar la existencia de una ilusión espectral. Habrá fantasmas de hombres y mujeres, pero no de calcetines y coolies. "Cuentos de la India" (1935)

Calcetines


56. El suelo era de buena tierra limpia: no de hierbas frescas, que por el mero hecho de vivir están ya a medio camino de la muerte, sino de tierra llena de esperanza que contiene la semilla de toda vida. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Hierbas


57. Si en la lid el destino te derriba; si todo en tu camino es cuesta arriba, si tu sonrisa es ansia insatisfecha, si hay faena excesiva y vil cosecha, si a tu caudal se anteponen diques... Date una tregua ¡pero no claudiques!

Ansia


58. La India entera despertaba, y Kim se encontraba en medio de ella, más despierto y más excitado que nadie, mascando un palito que usaba como mondadientes, absorbiendo por todos sus poros las costumbres del país que conocía y amaba "Kim" (1901), Rudyard Kipling

India


59. Un paisaje me llevaba a otro; la cima de una colina, a otra cercana, en la mitad del condado, y ya que mi respuesta no podía ser más que la de mover una palanca, dejé que el condado fluyera bajo mis ruedas.

Respuesta


60. Esas aficiones no son buenas... ¿Qué provecho se saca de matar a los hombres? Muy poco..., lo sé por experiencia; pero si no se matase de vez en cuando a los malos, este mundo no sería muy bueno para los soñadores que van sin armas. "Kim" (1901), Rudyard Kipling

Matar

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