Frases de Pablo Neruda - Página 2

66. Contra los indios todas las armas se usaron con generosidad: el disparo de carabina, el incendio de sus chozas, y luego, en forma más paternal, se empleó la ley y el alcohol. "Confieso que he vivido. Memorias" (1974), Pablo Neruda

Indios


67. Hacia tus pies resbalo, a las ocho aberturas, de tus dedos agudos, lentos, peninsulares, y de ellos el vacío de la sábana blanca caigo, buscando ciego y hambriento tu contorno de vasija quemante. "Los versos del capitán" (1952), Pablo Neruda

Sábana


68. Amo el amor que se reparte en besos, lecho y pan. Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz. Amor que quiere libertarse para volver a amar. Amor divinizado que se acerca Amor divinizado que se va. "Crepusculario" (1922), Pablo Neruda

Fugaz


69. Amor mío, nos hemos encontrado sedientos y nos hemos bebido toda el agua y la sangre, nos encontramos con hambre y nos mordimos como el fuego muerde, dejándonos heridas. Pero espérame, guárdame tu dulzura. Yo te daré también una rosa. "Los versos del capitán" (1952), Pablo Neruda

Dulzura


70. He dormido contigo y al despertar tu boca salida de tu sueño me dio el sabor de tierra, de agua marina, de algas, del fondo de tu vida, y recibí tu beso mojado por la aurora como si me llegara del mar que nos rodea. "Los versos del capitán" (1952), Pablo Neruda

Dormido


71. ¡Qué poeta! Nunca he visto reunidos como en él la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina. Federico García Lorca era el duende derrochador, la alegría centrífuga que recogía en su seno e irradiaba como un planeta la felicidad de vivir. "España en el corazón" (1937), Pablo Neruda

Gracia


72. El más grande de los hombres sencillos, nuestro maestro.

Maestro


73. Hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce.

Locura


74. Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.

Primavera


75. ¿Cuál será la diferencia entre tener paciencia para nada y perder el tiempo?

Paciencia


76. Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida.

Fuego


77. Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.

Amor de mi vida


78. El amor no se mira, se siente, y aún más cuando ella está junto a ti.

Amor


79. La timidez es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en la soledad.

Timidez


80. Y si no das más, tan solo encuentra lo que hay en tus manos, piensa que dar amor nunca es en vano. Sigue adelante sin mirar atrás.

Mirar atrás


81. En la fertilidad crecía el tiempo. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Tiempo


82. Por fin, soy libre adentro de los seres. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Libre


83. Entre los seres, como el aire vivo, y de la soledad acorralada salgo a la multitud de los combates, libre porque en mi mano va tu mano, conquistando alegrías indomables. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Multitud


84. (...) Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mí mismo. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Indestructible


85. Aquí me quedo con palabras y pueblos y caminos que me esperan de nuevo, y que golpean con manos consteladas en mi puerta. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Caminos


86. Tú vienes de abrasados corredores, de túneles mordidos por el odio, por el salto sulfúrico del viento: aquí tienes la paz que te destino, agua y espacio de mi oceanía. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Paz


87. Mi infancia son zapatos mojados, troncos rotos caídos en la selva, devorados por lianas y escarabajos, dulces días sobre la avena, y la barba dorada de mi padre saliendo hacia la majestad de los ferrocarriles. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Infancia


88. Oh tú, más dulce, más interminable que la dulzura, carnal enamorada entre las sombras. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Enamorada


89. Patria mía: quiero cambiar de rosa. Quiero poner mi brazo en tu cintura exigua y sentarme en tus piedras por el mar calcinadas, a detener el trigo y mirarlo por dentro. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Patria


90. En tu remota tierra ha caído toda esta luz difícil, este destino de los hombres, que te hace defender una flor, misteriosa sola, en la inmensidad de América dormida. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

América


91. El firme amor, España, me diste con tus dones. Vino a mí la ternura que esperaba y me acompaña la que lleva el beso más profundo a mi boca. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

España


92. La tierra es una catedral de párpados pálidos, eternamente unidos y agregados en un vendaval de segmentos, en una sal de bóvedas, en un color final de otoño perdonado. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Otoño


93. Los hombres cuando cantan cerca del río tienen una voz ronca como las piedras del fondo: el tabaco salió de sus anchas hojas y como un duende del fuego llegó a estos hogares. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Tabaco


94. Patria, mi patria, vuelvo hacia ti la sangre. Pero te pido, como a la madre el niño lleno de llanto. Acoge esta guitarra ciega y esta frente perdida. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Patria


95. Yo también más allá de tus tierras, América, ando y hago mi casa errante, vuelo, paso, canto y converso a través de los días. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

América


96. Amo cuanto en las extensiones a golpe de amor y lucha el hombre ha creado. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Lucha


97. Escribo para una tierra recién secada, recién fresca de flores, de polen, de argamasa... "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Flores


98. Has visto desde muy cerca y todo el día cómo vuelan los pájaros del mar? Parece que llevaran las cartas del mundo a sus destinos. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Pájaros


99. Tú sabes que no enseña sino el hermano. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Hermano


100. (...) Y salí a caminar de beso en beso, atado a las caricias, amarrado a esta gruta de fría cabellera, a estas piernas por labios recorridas: hambriento entre los labios de la tierra, devorando con labios devorados. "Canto general" (1950), Pablo Neruda

Atado

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