Frases de Nick Hornby

(...) Propuso la idea de un cuestionario para sondear a toda persona que fuera candidata a formar pareja con uno: un texto de dos o tres páginas, una batería de preguntas tipo test, que abarcase todos los apartados de música, cine, televisión y libros. Tendría por objeto: a) ahorrarse las conversaciones torpes del principio, y b) impedir que un buen tío saltase a la cama con una chica que, después, en otra ocasión, resultara tener todos los discos que haya podido grabar julio iglesias a lo largo de su vida. (...) Fue un paso más allá: efectivamente preparó el cuestionario y se lo puso delante a una pobre chica por la que estaba interesado. Ella le sacudió en la cabeza con las hojas del cuestionario. Sin embargo, su idea contenía una verdad importante y esencial, que es precisamente el hecho de que estas cosas importan, y que por eso no sirve de nada fingir que cualquier relación puede ser viable en el futuro, teniendo en cuenta que tus gustos musicales y los de ella difieren violentamente, o teniendo en cuenta que las películas preferidas de los dos ni siquiera se dirigirían la palabra si se encontrasen en una fiesta. Alta fidelidad

Frases de "Alta fidelidad" (1995) Frases de Esencial


De todos modos, no fue la nutrida multitud lo que más me impresionó, ni tampoco fue que los adultos gozasen de absoluta libertad para gritar insultos como "¡Soplapollas!" a voz en cuello y sin llamar demasiado la atención de los demás. Lo que más me impresionó fue sin duda que muchos de los hombres que estaban a mi alrededor detestaban, odiaban de veras estar allí. Por lo que yo sé, nadie parecía disfrutar, al menos en el sentido en que yo entendía ese término, nada de lo que allí ocurrió en toda la tarde. Pocos minutos después del pitido inicial se hizo patente la ira ("eres un desgraciado, gould. ¡Es un mierda!" "¿Cien libras por semana? ¡Cien libras por semana! ¡Eso mismo tendrían que pagarme a mí por venir a verte jugar!"). A medida que fue pasando el tiempo de juego, la ira se convirtió en una generalizada sensación de atropello, para helarse después en un descontento malhumorado y silencioso. Ya, ya me sé todos los chistes al respecto. ¿Qué otra cosa podía esperar en Highbury? Lo cierto es que también fui a los campos del Chelsea, del Tottenham y de los Rangers, y en todos ellos vi lo mismo: que el estado natural del hincha futbolero es de una amarga desilusión, al margen del resultado del marcador. Fiebre en las gradas

Frases de "Fiebre en las gradas" (1992) Frases de Hincha


No fue sólo por la calidad del fútbol que desplegaban, sino por cómo consideraban cualquier embellecimiento ingenioso y alucinante como si fuese algo tan funcional y tan imprescindible como un simple saque de esquina o un fuera de banda. La única comparación que se me pudo ocurrir entonces fue la de los coches de juguete: aunque a mí no me interesaban para nada los Dinky, los Corgi o los Matchbox en miniatura, me entusiasmaba el Rolls Royce rosa de Lady Penelope y el Aston Martin de James Bond, coches que llevaban un equipamiento tan sofisticado como los asientos de eyección automática o las ametralladoras ocultas, que los elevaba muy por encima de la aburrida normalidad. El intento que hizo Pelé de marcar un gol desde su propio campo, el engaño que le hizo al portero de Perú, cuando amagó a un lado y la bola salió por el otro..., ésos sí eran los equivalentes futbolísticos de los asientos de eyección automática, al lado de los cuales las demás jugadas parecían meros utilitarios como los que Vauxhall empezaba a fabricar en cadena. Hasta la forma que tenían los brasileños de celebrar los goles -daban cuatro pasos en carrera, saltaban, agitaban el puño; daban otros cuatro pasos a la carrera, saltaban otra vez, agitaban el puño- era desconocida, divertida y envidiable al mismo tiempo. Fiebre en las gradas

Frases de "Fiebre en las gradas" (1992) Frases de Equipo de fútbol


Puede que sea absurdo, pero aún no me he animado a decir que el fútbol sea un deporte maravilloso, y por supuesto que lo es. Los goles tienen el valor de lo raro, sin punto de comparación por ejemplo con las canastas en baloncesto, las carreras en béisbol, los sets en tenis, y siempre quedará el suspense y la emoción de ver a alguien cuando consigue hacer algo que sólo se suele hacer tres, cuatro veces a lo sumo en todo un partido si tienes suerte, y si no, ni una. Me encanta el ritmo que tiene, la inexistencia de fórmulas preconcebidas; me encanta cómo pueden los bajos con los altos, los enclenques con los fuertes (véase a Beardsley contra Adams), cosa que no ocurre en ningún otro deporte de contacto; me encanta que el mejor equipo no siempre sea el que gana. Tiene lo mejor del atletismo (con el debido respeto por Ian Botham y la delantera de la selección inglesa, son poquísimos los jugadores gordos que destaquen por su calidad); es sensacional la forma en que combina la fuerza con la inteligencia. Permite que los jugadores parezcan realmente estéticos, y lo hace de una forma que en casi todos los deportes resultaría imposible: un cabezazo en plancha perfectamente coordinado, una volea perfectamente conectada, permiten que el cuerpo alcance una postura y una elegancia que muchos deportistas jamás podrían exhibir. Fiebre en las gradas

Frases de "Fiebre en las gradas" (1992) Frases de Selección

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Nick Hornby

Frases de Nick Hornby

Frases de Nick Hornby: Escritor, novelista, ensayista y guionista inglés, autor de "Fiebre en las gradas" (1992), "Alta fidelidad" (1995), "31 canciones" (2003) y "Todo por una chica" (2007).

Nombres

RealNicholas Peter John Hornby

Biografía Nick Hornby

Nick Hornby nace en Redhill, hijo del exitoso empresario Derek Hornby y Margaret Audrey Withers y se cria en Maidenhead (Berkshire).

A mediados de los setenta comienza a estudiar literatura inglesa en la Universidad de Cambridge y tras finalizar su licenciatura trabaja como profesor de Inglés en el "Parkside Community College".

En 1992 Nick Hornby publica su primer libro, "Fiebre en las gradas", una historia autobiográfica que detalla su apoyo fanático al "Arsenal Football Club" (Arsenal F.C.).

El libro es un éxito y sus artículos comienzan a aparecen en numerosos periódicos y revistas, entre ellos "The Sunday Times", "Time Out", "The Times Literary Supplement" y "The New Yorker".

En 1995 Nick Hornby vuelve a destacar con la publicación de "Alta fidelidad", su primera novela que trata de un comerciante apasionado con la música pop.

Otras obras destacadas son "Cómo ser buenos" (2001), "31 canciones" (2003), "Todo por una chica" (2007) y "Funny girl" (2014).

Nick Hornby se casó dos veces, teniendo un hijo que tiene autismo con su primer esposa y dos hijos más en su segundo matrimonio con la productora Amanda Posey.

Además es uno de los fundadores de la organización benéfica "Ambitious about Autism" y la escuela especial para niños con autismo "TreeHouse School".

Biografía de Nick Hornby

Libros destacados

  • Fiebre en las gradas (1992)
  • Alta fidelidad (1995)
  • 31 canciones (2003)
  • Cómo ser buenos (2001)
  • Todo por una chica (2007)
  • Un gran chico (1998)

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