Frases de Michel Foucault

Desde el principio, la prisión debía ser un instrumento tan perfeccionado como la escuela, el cuartel o el hospital y actuar con precisión sobre los individuos. El fracaso ha sido inmediato, y registrado casi al mismo tiempo que el proyecto mismo. Desde 1820 se constata que la prisión, lejos de transformar a los criminales en gente honrada, no sirve más que para fabricar nuevos criminales o para hundirlos todavía más en la criminalidad. Entonces, como siempre, en el mecanismo del poder ha existido una utilización estratégica de lo que era un inconveniente. La prisión fabrica delincuentes, pero los delincuentes a fin de cuentas son útiles en el dominio económico y en el dominio político. Los delincuentes sirven. Microfisica del poder

Frases de Prisión


(...) Hablar de "ciencias del hombre" en cualquier otro caso es un puro y simple abuso de lenguaje. Se mide por ello cuán vanas y ociosas son todas las molestas discusiones para saber si tales conocimientos pueden ser llamados científicos en realidad y a qué condiciones deberán sujetarse para convertirse en tales. Las "ciencias del hombre" forman parte de la episteme moderna como la química, la medicina o cualquier otra ciencia; o también como la gramática y la historia natural formaban parte de la episteme clásica. Pero decir que forman parte del campo epistemológico significa tan sólo que su positividad está enraizada en él, que allí encuentran su condición de existencia, que, por tanto, no son únicamente ilusiones, quimeras seudocientíficas, motivadas en el nivel de las opiniones, de los intereses, de las creencias, que no son lo que otros llaman, usando un nombre caprichoso, "ideología". Pero, a pesar de todo, esto no quiere decir que sean ciencias. Las palabras y las cosas

Frases de Gramática


(...) El suplicio forma, además, parte de un ritual. Es un elemento en la liturgia punitiva, y que responde a dos exigencias. Con relación a la víctima, debe ser señalado: está destinado, ya sea por la cicatriz que deja en el cuerpo, ya por la resonancia que lo acompaña, a volver infame a aquel que es su víctima; el propio suplicio, si bien tiene por función la de "purgar" el delito, no reconcilia; traza en torno o, mejor dicho, sobre el cuerpo mismo del condenado unos signos que no deben borrarse; la memoria de los hombres, en todo caso, conservará el recuerdo de la exposición, de la picota, de la tortura y del sufrimiento debidamente comprobados. Y por parte de la justicia que lo impone, el suplicio debe ser resonante, y debe ser comprobado por todos, en cierto modo como su triunfo. El mismo exceso de las violencias infligidas es uno de los elementos de su gloria: el hecho de que el culpable gima y grite bajo los golpes, no es un accidente vergonzoso, es el ceremonial mismo de la justicia manifestándose en su fuerza. Vigilar y castigar

Frases de "Vigilar y castigar" (1975) Frases de Suplicio

Contexto histórico

Ateísmo Metafísica

Influencia en las frases de Michel Foucault

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Ocupación

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Michel Foucault


Frases de Michel Foucault: Escritor, profesor, historiador y filósofo francés, autor de "Las palabras y las cosas" (1966), "La arqueología del saber" (1969), "Vigilar y castigar" (1975) y "Historia de la sexualidad: La voluntad de saber" (1976).

Nombres

RealPaul Michel Foucault

Biografía Michel Foucault

Michel Foucault nace en la ciudad de Poitiers, siendo el segundo de tres hijos que tuvieron Anne Malapert y el eminente cirujano Paul Foucault, quien deseando que siguiera sus pasos lo envía al colegio jesuita Saint-Stanislaus.

Tiempo después y tras un breve periodo en el que su ciudad natal estuvo ocupada por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), ingresa en la Escuela Normal Superior de París.

Durante su época universitaria, Michel Foucault sufre graves depresiones que logra superar y obtiene una licenciatura en filosofía y otra en psicología, licenciatura de reciente creación en Francia.

En 1952 se desempeña como profesor de psicología en la École Normale y tras un breve paso por la "Université Lille Nord de France", se traslada como delegado cultural a Suecia, trabajando en la Universidad de Uppsala.

En 1960 Michel Foucault regresa a Francia para terminar su doctorado y asumir un puesto en la Universidad de Clermont-Ferrand, donde conoce a Daniel Defert, quien sería su pareja por el resto de su vida.

En 1966 Michel Foucault publica "Las palabras y las cosas", una de sus obras más importantes que además lo colocaría entre los intelectuales más afamados de Francia.

En 1969 vuelve a Francia y se hace cargo del departamento de filosofía de una universidad experimental en Vincennes y al siguiente año ocupar la cátedra "Historia de los sistemas de pensamiento" en el College de France.

En 1975 Michel Foucault ayuda a formar el grupo "Groupe d'Information sur les Prisons" para que los prisioneros pudieran hacer públicas sus reclamaciones, y termina su obra "Vigilar y castigar".

Tiempo después comienza a desarrollar su monumental obra sobre la historia de la sexualidad, que no termina por verse afectado por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Libros destacados

  • Las palabras y las cosas (1966)
  • Vigilar y castigar (1975)
  • La voluntad de saber (1976)
  • Historia de la locura en la época clásica (1961)
  • El nacimiento de la clínica (1963)
  • La arqueología del saber (1969)

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