Frases de Matsuo Basho - Página 6

01. Se va la primavera quejas de pájaros lágrimas en los ojos de los peces.

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02. En la rama descascarada los atardeceres del otoño un cuervo se posa.

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03. El crisantemo blanco. La pureza al encuentro del ojo.

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04. Una noche en el templo. La luna En lo más claro de mi rostro.

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05. Sobre la rama seca un cuervo se ha posado; tarde de otoño.

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06. Bajo las flores de un mundo efímero. Con mi arroz entero y mi sake blanco.

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07. En néctar de orquídeas la mariposa perfuma sus alas.

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08. La luna llena de otoño. Deambulé toda la noche alrededor de la laguna.

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09. Cuando desaparece el hototogisu. Una Isla.

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10. A cada soplo del viento la mariposa cambia de lugar en el sauce.

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11. Esta mañana nevada incluso el caballo es digno de mirar.

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12. Media noche de escarcha. Para dormir me cubro con la manga del espantapájaros un día de tranquila alegría.

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Influencias

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Matsuo Basho

Matsuo Basho

Poeta japonés, considerado el padre de los haikus de nombre real Matsuo Munefusa.

Sobre Matsuo Basho

Nacido en una familia noble, Matsuo Basho fue el segundo de los seis hermanos.

En 1653 comenzó a servir como paje del hijo de la familia poderosa donde trabajaba su padre, un samurái de rango bajo.

Matsuo Basho es el acompañante y discípulo del poeta y jefe samurái Toudou Yoshitada, quien lo prepara como Samurái.

En 1657 muere repentinamente su maestro, representando un duro golpe para Basho, que pide separarse del servicio de la familia.

Al ser rechazada su petición huye a Kioto y sólo se sabe que se dedica a leer clásicos chinos y estudiar poesía.

En 1675 se traslada a Edo (Tokyo) y entra en el círculo de haiku de Edo, conociendo a los poetas más importantes del momento.

Progresivamente va adquiriendo reputación, desarrollando su particular estilo y creando su propia escuela donde concurren muchos discípulos.

En 1680 uno de sus discípulos, Sampu, le regala una casa junto al río Sumida, trasladándose a ella y cambiando el centro artístico del momento por una vida más tranquila en el campo.

Matsuo Basho escribe en 1686 el haiku más famoso de la literatura japonesa, inspirado en un estanque, una rana y lo que produce su inmersión.

A partir de entonces realizó numerosos viajes, narrando sus experiencias.

Matsuo Basho supo elevar los haikus a una composición poética, transformándola de una expresión de intelectualidad o ingenio verbal a una intuición de la naturaleza, impregnada del espíritu del budismo zen.

Toda la obra de Matsuo Basho es un encuentro constante con la naturalidad y con la humildad del que usa los versos para avanzar en su propio camino de superación espiritual.

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