Frases de Mario Levrero

Me respondo que no robo programas, sino el derecho a usarlos. El programa no es material; es información, una forma de información, como una novela mía es una forma de información. A mí no me molesta que alguien preste un libro escrito por mí, y ese libro prestado circule entre mucha gente; al contrario, es una práctica que apruebo y trato de fomentar. Del mismo modo, no me molesta que hagan fotocopias de mis libros. Incluso estoy tentado de publicar mis libros en Internet, para que los bajen gratis. Me molesta que me robe un editor, y los editores a menudo me roban, y roban a todos los escritores, de un modo o de otro.

Frases de Editores


Aquí comienzo este "Diario de la beca". Hace meses que intento hacer algo por el estilo, pero me he evadido sistemáticamente. El objetivo es poner en marcha la escritura, no importa con qué asunto, y mantener una continuidad hasta crearme el hábito. Tengo que asociar la computadora con la escritura. El programa más utilizado deberá ser el Word. Eso implica desarticular una serie de hábitos cibernéticos en los que estoy sumergido desde hace cinco años, pero no debo pensar en desarticular nada, sino en articular esto. Todos los días, todos los días, aunque sea una línea para decir que hoy no tengo ganas de escribir, o que no tengo tiempo, o dar cualquier excusa. Pero todos los días.

Frases de Computadora


Yo afirmo que es imposible decir la verdad de las cosas tal como sucedieron, por más veraz que uno pretenda y que uno quiera ser. Ahora, por ejemplo, al rememorar estos hechos que vengo narrando, tal vez estoy juntando dos o tres días en uno solo, u omitiendo datos importantísimos, y sobre todo mintiendo, a sabiendas sobre el contenido de mis pensamientos al cual trato vanamente de aproximarme. Ni siquiera podría relatar el fluir de mi pensamiento actual, porque se va rápido, corre más rápido que mis dedos y, al mismo tiempo, por querer escribirlo lo estoy modificando, frustrando, fastidiando la posibilidad de una enorme cantidad de asociaciones mentales que por el solo hecho de atenderlas, no se producen.

Frases de Hecho


Viene sucediendo desde hace tiempo que, en el momento de irme a acostar, desarrollo mentalmente el texto, o las imágenes, o el clima, de lo que quiero narrar; a menudo lo voy poniendo, mentalmente en palabras. Ayer de madrugada estaba perfilando una vez más la continuación de la historia que había comenzado a narrar en enero, cuando vi claramente que me estaba repitiendo y que invariablemente todo eso caía en el vacío; siempre pensaba "mañana voy a escribirlo", como quien piensa en empezar un régimen para adelgazar o un plan para dejar el cigarrillo. Pero hoy me dije: "Mañana no existe, no existirá nunca. El proyecto no se moverá. Esto que estoy pensando lo debo escribir ya, porque cuando mañana despierte voy a enredarme con las mil cosas con que me enredo cada día y el texto se irá postergando hasta la hora de irme a dormir y... ". Y aunque ya tenía puesta la ropa con que duermo, encendí la computadora –con la configuración del usuario escritor- y me puse a teclear. No sé cómo salió, pero cuando me fui a dormir, setenta minutos más tarde, había dejado de sentirme culpable.

Frases de Proyecto

Influencias

Mario Levrero


Escritor, novelista, fotógrafo, editor y guionista de cómics uruguayo, autor de "París" (1979), "Todo el tiempo" (1982), "El discurso vacío" (1996), "El alma de Gardel" (1996) y "La novela luminosa" (2005).

Nombres

RealJorge Mario Varlotta Levrero
SeudónimoJorge Varlotta

Biografía Mario Levrero

Mario Levrero nace en Montevideo, hijo único de Mario Varlotta y Nilda Levrero, familia uruguaya de ascendencia italiana y francesa.

Entre los tres y los ocho años de edad (1943-1948) se ve obligado a guardar reposo debido al padecimiento de un soplo cardíaco.

Estudió en la escuela Haití número 8, en el barrio de Peñarol y luego en el liceo Rodó.

Entre 1959 y 1969 junto a un socio y amigo inauguró un negocio de venta de libros usados, mostrando gran habilidad para dirigirlo.

Comenzó a publicar a fines de la década de 1960, siendo las novelas "La ciudad" (1970), "París" (1979), "El lugar" (1982), "El alma de Gardel" (1996), "El discurso vacío" (1996) y su obra póstuma "La novela luminosa" (2005) las más recordadas.

Mario Levrero también publicó varios libros de relatos, entre ellos "La máquina de pensar en Gladys" (1970), textos de difícil clasificación como "Caza de conejos" (1986) e hizo incursiones en la historieta o cómic, fruto de la colaboración con el dibujante Edgardo "Lizán" Lizasoain, junto a quien creó "Santo varón" (1986) y "Los profesionales" (1987).

Libros destacados

  • El discurso vacío (1996)
  • La novela luminosa (2005)
  • La máquina de pensar en Gladys (1970)
  • París (1979)
  • Todo el tiempo (1982)
  • El alma de Gardel (1996)

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