Frases de Julio Ramón Ribeyro

La vida no podía ser esa cosa que se nos imponía y que uno asumía como un arriendo, sin protestar. Pero ¿qué podía ser?... Debía haber una contraseña, algo que permitiera quebrar la barrera de la rutina y la indolencia y acceder al fin al conocimiento, a la verdadera realidad.

Frases de Barrera


La naturaleza humana reclama la estabilidad. La estabilidad en el amor, en la residencia, en el pensamiento. Hay en nosotros una pesada carga de sedentarismo que nos obliga a vivir en un sitio, querer a una mujer, pertenecer fiel a una ideología. Y esto es terrible pero necesario. Necesario porque tiene sus compensaciones, y porque hace posible, además, la vida social. El nomadismo, como lo concibo -geográfico o intelectual- produciría una sociedad anárquica y primitiva, construida por hombres egoístas y dispersos.

Frases de Estabilidad


Quién sabe, sin embargo, si esto será lo mejor. Por lo menos cada uno sería feliz -lo creo al menos- y ésta es ya una razón suficiente.

Frases de Feliz


En la salud lo que me conduciría a la muerte y en la enfermedad lo que me mantiene vivo.

Frases de Enfermedad


Una casa: ya sé que se deja, se destruye, se pierde, se vende, se abandona. Pero al niño hay que dársela porque no olvidará nada de ella, nada será desperdiciado, su memoria conservará el color de sus muros, el aire de sus ventanas, las manchas del cielo raso y hasta "la figura escondida en las venas del mármol de la chimenea". Todo para él será atesoramiento.

Frases de Chimenea


Pienso a menudo que así como la literatura de algún autor es la hechura de su propia vida, así también la vida de un autor es lo que uno escribe.

Frases de Autor


Se sueña solo en primera persona y en presente indicativo - dice Luder. A pesar de ello el soñador rara vez se ve en sus sueños. Es que no se puede ser mirada y al mismo tiempo objeto de mirada.

Frases de Soñador


Escribí "Crónica de San Gabriel" cuando me encontraba viviendo solo en Múnich (Alemania), sin saber alemán y en una pensión en donde era imposible comunicarse por desconocer el idioma, tampoco salía a la calle por el frío polar imperante...comencé pues a escribir para salirme del entorno en el que vivía e imaginar todo el tiempo pasando unas plácidas vacaciones en la sierra peruana. Claro que no sabía entonces que escribía una novela, sino me divertía recordando algo ameno para olvidar algo adverso.

Frases de Alemania


Los amigos desarrollan en nosotros nuestras virtudes potenciales. Cada amigo crea en nosotros una zona de contacto, un campo propicio al desarrollo de un determinado tipo de amistad. Es por ello que podemos tener dos amigos íntimos que no lleguen jamás a comprenderse entre sí. Perder un amigo significa muchas veces neutralizar un sector de nuestra personalidad.

Frases de Potencial


Una cualidad que te envidiamos es haber logrado siempre evitar las discusiones - le dicen a Luder. No veo por qué -responde-, entrar en una discusión es admitir por anticipado que tu contrincante puede tener la razón.

Frases de Discusión


Nada me impresiona más que los hombres que lloran -dice luder- . Nuestra cobardía nos ha hecho considerar el llanto como cosa de mujercitas. Cuando solo lloran los valientes: por ejemplo, los héroes de Homero.

Frases de Valiente


Es curioso -dice Luder- En el fondo de los ojos de las personas extremadamente bellas hay siempre un remanente de imbecibilidad.

Frases de Imbécil

Influencia en las frases de Julio Ramón Ribeyro

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Julio Ramón Ribeyro


Frases de Julio Ramón Ribeyro: Escritor, periodista y narrador peruano, considerado como uno de los mejores escritores del Perú.

Biografía Julio Ramón Ribeyro

Nació en una familia de clase media limeña.

Su primer maestro de literatura fue su padre, quien le dio a conocer escritores memorables como Dumas, Stendhal, Flaubert.

Desde temprana edad, Julio Ramón Ribeyro mostró su apego a la literatura, ante el estupor de su familia que consideraba el oficio de escritor como denigrante.

Para tranquilizar a su familia, Ribeyro comienza la carrera de Derecho en la Universidad Católica, pero a la vez se involucró en un círculo de escritores en la preparación de la revista "Letras Peruanas", en 1951.

Un año más tarde, gracias a una beca de ocho meses para estudiar en España, Julio Ramón Ribeyro incursiona en el periodismo, estando en París (Francia), Amsterdan (Holanda), Londres (Inglaterra) y Munich (Alemania).

Durante esta tiempo, escribe sin parar, fumando paquetes enteros de cigarrillos sin preocuparse por los problemas que le ocasiona.

Trabajó en diversos oficios: portero de hotel, empleado, vendedor.

Finalmente se estableció en París en 1960 y allí permaneció hasta 1991.

Trabajó en la agencia "France Press", y luego como consultor cultural y embajador de la UNESCO.

En 1974 se le detectó cáncer, enfermedad ocasionada por su adicción al cigarro.

En 1991 vuelve a Lima y sigue publicando sus obras.

Días después de obtener el Premio Juan Rulfo, fallece.

La obra narrativa de Julio Ramón Ribeyro es la expresión más destacada del realismo urbano que surgió en el Perú durante los años cincuenta, otorgándoles a sus personajes la voz y el rostro de la clase media y popular peruana.

Libros destacados

  • Silvio en El Rosedal (1977)
  • Los gallinazos sin plumas (1955)
  • Crónica de San Gabriel (1960)
  • Prosas apátridas (1975)
  • Relatos santacrucinos (1992)
  • Cuentos de circunstancias (1958)

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