Frases de Julio Cortázar

Y se corría a ochenta kilómetros por hora hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien por qué tanto apuro, por qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde nadie sabía nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia adelante, exclusivamente hacia adelante. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Hora


La verdad que no me importa si no entiendo a las mujeres, lo único que vale la pena es que lo quieran a uno. Si están nerviosas, si se hacen problema por cualquier macana, bueno nena, ya está, deme un beso y se acabó. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Mujeres


La isla lo invadía y lo gozaba con una tal intimidad que no era capaz de pensar o de elegir. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Isla


Todo es cadena, trampa; enderezándose con una violencia amenazante que el público aplaude mientras el reciario retrocede un paso por primera vez, Marco elige el único camino, la confusión y el sudor y el olor a sangre, la muerte frente a él que hay que aplastar; alguien lo piensa por él detrás de la máscara sonriente, alguien que lo ha deseado por sobre el cuerpo de un tracio agonizante. "El veneno", se dice Irene, "alguna vez encontraré el veneno, pero ahora acéptale la copa de vino, sé la más fuerte, espera tu hora". Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Trampa


Tendríamos que ser como Luis, no ya seguirlo, sino ser como él, dejar atrás inapelablemente el odio y la venganza, mirar al enemigo como lo mira Luis, con una implacable magnanimidad que tantas veces ha suscitado en mi memoria (pero esto, ¿Cómo decírselo a nadie?) una imagen de pantocrátor, un juez que empieza por ser el acusado y el testigo y que no juzga, que simplemente separa las tierras de las aguas para que al fin, alguna vez, nazca una patria de hombres en un amanecer tembloroso, a orillas de un tiempo más limpio. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Implacable


La antigua fascinación perdura siempre. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Antiguo


(...) Absurdamente se aferró a la idea de que a las nueve y media se distribuirían los alimentos, habría que visitar a los enfermos, examinar la situación con Taunus y el campesino del Ariane; después sería la noche, sería Dauphine subiendo sigilosamente a su auto, las estrellas o las nubes, la vida. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Campesino


A veces llegaba un extranjero, alguien que se deslizaba entre los autos viniendo desde el otro lado de la pista o desde la filas exteriores de la derecha, y que traía alguna noticia probablemente falsa repetida de auto en auto a lo largo de calientes kilómetros. El extranjero saboreaba el éxito de sus novedades, los golpes de portezuelas cuando los pasajeros se precipitaban para comentar lo sucedido, pero al cabo de un rato se oía alguna bocina o el arranque de un motor, y el extranjero salía corriendo, se lo veía zigzaguear entre los autos para reintegrarse al suyo y no quedar expuesto a la justa cólera de los demás. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Extranjero


Su obligación es mirar el palco imperial, hacer el saludo de siempre. Sabe que debe hacerlo y que verá a la mujer del procónsul y al procónsul, y que quizá la mujer le sonreirá como en los últimos juegos. No necesita pensar, no sabe casi pensar, pero el instinto le dice que esa arena es mala, el enorme ojo de bronce donde los rastrillos y las hojas de palma han dibujado sus curvos senderos ensombrecidos por algún rastro de las luchas precedentes. Esa noche ha soñado con un pez, ha soñado en un camino solitario entre columnas rotas; mientras se armaba, alguien ha murmurado que el procónsul no le pagará con monedas de oro. Todos los fuegos el fuego

Frases de "Todos los fuegos el fuego" (1966) Frases de Moneda


(...) Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Conservación de los recuerdos, Historias de Cronopios y de Famas

"Historias de Cronopios y de Famas" (1962) Frases de "Historias de Cronopios y de Famas" (1962) Frases de Cronopios


Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días. El canto de los cronopios, Historias de Cronopios y de Famas

"Historias de Cronopios y de Famas" (1962) Frases de "Historias de Cronopios y de Famas" (1962) Frases de Distracción


Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa. Instrucciones para dar cuerda al reloj, Historias de Cronopios y de Famas

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Julio Cortázar

Frases de Julio Cortázar

Frases de Julio Cortázar: Escritor, novelista, poeta, dramaturgo, ensayista, traductor y profesor argentino, autor de "Bestiario" (1951), "Historias de Cronopios y de Famas" (1962), "Rayuela" (1963), "Todos los fuegos el fuego" (1966) y "62/Modelo para armar" (1968).

Nombres

RealJulio Florencio Cortázar Descotte
SeudónimoJulio Denis

Biografía Julio Cortázar

Julio Cortázar nace en la embajada de Argentina en Ixelles (Bélgica), para trasladarse luego junto a su familia a Suiza, España y Argentina (1918).

En 1932 se recibe de maestro y de profesor en 1935, trabajando tiempo después como docente en varias escuelas.

En 1951 Julio Cortázar obtiene una beca para realizar estudios en París (Francia) y paralelamente comienza a trabajar como traductor de la UNESCO.

En 1963 viaja a Cuba, donde afianza su compromiso político y social con América Latina y tiempo a Chile, donde se solidariza con el gobierno de Salvador Allende.

En 1981 Julio Cortázar sufre una hemorragia gástrica y su salud se deteriora, aunque no deja nunca de escribir.

François Mitterrand, presidente de Francia (1981-1995), le otorga en 1983 la nacionalidad francesa y muere un año después a causa de una leucemia.

Destacan de la extensa obra de Julio Cortázar "Bestiario" (1951), "Historias de Cronopios y de Famas" (1962), "Rayuela" (1963), "Todos los fuegos el fuego" (1966) y "62/Modelo para armar" (1968).

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