Frases de Joris-Karl Huysmans

En la estatua sin sentimientos ni piedad, en el ídolo inocente y letal, se habían despertado la lujuria y los terrores de la humanidad corriente; la gran flor de loto había desaparecido, de la diosa no quedaban rastros; una horrenda pesadilla estrangulaba ahora a una bailarina marcada por el movimiento en remolino de la danza, a una cortesana petrificada e hipnotizada por el terror. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Flor de loto


Detestaba las tiendas de lujo; por nada del mundo hubiera puesto los pies en una peluquería elegante o en una de esas tiendas de ultramarinos modernas en las que los escaparates resplandecen con luz de gas; sólo le gustaban los viejos comercios de toda la vida donde lo recibían a uno a la pata la llana, donde el tendero no trataba de deslumbrarlo y humillarlo con su fortuna. A la deriva

Frases de "A la deriva" (1882) Frases de Lujo


En síntesis, apreciaba una obra de arte por lo que era en sí misma y por lo que le permitía atribuirle; quería avanzar junto con ella y también sobre ella, como si lo sostuviera un amigo o lo transportara un vehículo hasta una esfera en que las sensaciones sublimadas provocaran en él una imprevista conmoción, cuyas causas se esforzaría pacientemente y hasta vanamente en analizar. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Avanzar


¡Qué gran quehacer la oración, qué pasatiempo la confesión, qué posibilidades las de las prácticas del culto! Uno va a la iglesia al atardecer, se hunde en la contemplación, y las miserias de la vida dejan de ser importantes; y, además, los domingos se pasan en largos oficios, en el abandono a los cánticos y a las vísperas, pues el esplín no hace presa en las almas piadosas. A la deriva

Frases de "A la deriva" (1882) Frases de Contemplación


La verdad salvaje de Goya, su genio áspero y brutal, cautivaba a des Esseintes. Por otra parte, la admiración universal que había conquistado su obra lo había alejado un poco de él y, así, durante años se abstuvo de hacerlos enmarcar, por temor a que si los colgaba, el primer cretino que los viera se sintiese obligado a macularlos con unas cuantas idioteces y a caer en un éxtasis de pacotilla ante ellos. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Admiración


(...) Pero cuando se convierte verdaderamente en un monstruo es cuando se hace llamar capital, ocultando el brillo de su nombre bajo el velo negro de una palabra. Entonces su acción no se limita a incitaciones individuales, a consejos de robos y asesinatos, sino que se extiende a la Humanidad entera. En una palabra, el capital decide los monopolios, edifica los Bancos, acapara las materias primas, dispone de la vida, puede, si quiere, hacer morir de hambre a millares de seres. Allá abajo

Frases de "Allá abajo" (1891) Frases de Acciones financieras


¡A decir verdad, no hay ni una sola de sus invenciones, estimadas tan sutiles y sublimes, que el ingenio humano no pueda fabricar; no hay bosque de Fontainebleau que no pueda ser reproducido por la escenografía con el empleo de reflectores! ; no hay cascada que no pueda ser imitada a la perfección mediante la ingeniería hidráulica; no hay roca que el papier-mâché sea incapaz de fingir; no hay flor que el tafetán cuidadosamente escogido y el papel delicadamente teñido no puedan igualar. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Ingenio


Le parecía que la soledad tenía sus cosas buenas, y que rumiar sus propios recuerdos y contarse sandeces a sí mismo no dejaba de ser mejor que la compañía de gente con quien no compartía ni ideas, ni gustos; su deseo de acercamiento, de rozar el codo del vecino, se desvaneció y, una vez más, se repitió la triste verdad: una vez que desaparecen los viejos amigos, hay que hacerse a la idea de no volver a buscar otros, de vivir aparte, de acostumbrarse a la soledad. A la deriva

Frases de "A la deriva" (1882) Frases de Sociópata


Baudelaire había ido más allá; había bajado al fondo de la mina inagotable, se había abierto camino por galerías abandonadas o inexploradas y por último había llegado a esas zonas del alma donde florecen las monstruosas vegetaciones de la mente enferma. Allí, cerca del campo de cultivo de las aberraciones intelectuales y las enfermedades del espíritu -el tétano místico, la abrasadora fiebre de la lujuria, las fiebres tifoidea y amarilla del crimen- había encontrado, incubando en el tétrico invernadero del tedio, el aterrador climaterio de pensamientos y emociones. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Tedio


(...) En primer lugar, su carácter capcioso y curioso, su temperamento porfiado y discutidor, lo habían salvado de que lo modelara la disciplina de los buenos Padres o lo adoctrinaran sus lecciones. Luego, cuando hubo terminado el colegio, su escepticismo se tornó más agudo; su experiencia de la intolerante estrechez de miras de la sociedad legitimista, así como también sus conversaciones con clericales de pocas luces y sacerdotes que eran unos patanes y cuyas torpezas desgarraban el velo tan astutamente tejido por los jesuitas, todo esto había fortalecido aún más su espíritu de independencia y acrecentado su escepticismo ante cualquier forma de fe religiosa. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Temperamento


La creencia de que el hombre es una criatura indecisa que es movida ora en esta, ora en aquella dirección por dos fuerzas de igual poderío, que alternativamente ganan y pierden la batalla por su alma; la convicción de que la vida humana no es nada más que una lucha indecisa entre el cielo y el infierno; la fe en dos entidades opuestas, Satán y Cristo: todo esto estaba destinado a engendrar esas discordias internas en que el alma, excitada por la incesante pugna, estimulada por así decir por las constantes promesas y amenazas, termina por ceder y se prostituye a aquel de los dos combatientes que ha sido más empecinado en su persecución. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Ceder


Considerando que en la actualidad no queda nada sin adulterar en este mundo donde vivimos; considerando que el vino, que bebemos y la libertad de que gozamos están por igual adulterados y son irrisorios; y considerando, por último, que hace falta una abundancia de buena voluntad para creer que las clases gobernantes son dignas de respeto y que las clases inferiores son dignas de socorro o de piedad, me parece -concluía des Esseintes- que no es más absurdo o demencial reclamar de mis congéneres una suma de ilusión apenas equivalente a la que malgastan todos los días en idioteces, a fin de convencerse de que la población de Pantines una Niza artificial, una Menton ficticia. A contrapelo

Frases de "A contrapelo" (1884) Frases de Artificial

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Joris-Karl Huysmans


Escritor, novelista, poeta, pintor y crítico de arte francés, autor de "Aguas grises" (1880), "A la deriva" (1882), "El arte moderno" (1883), "A contrapelo" (1884) y "En rada" (1887).

Nombres

RealCharles Marie Georges Huysmans

Biografía Joris-Karl Huysmans

Descendiente de una larga línea de pintores flamencos, Joris-Karl Huysmans nace en París, hijo del litógrafo profesional de origen holandés Godfried Huysmans y la maestra Malvina Badin.

En 1856 su padre muere y se trasladan junto a su madre a la casa de sus abuelos, donde al poco tiempo comienza sus estudios en la "Pensión Hortus".

En 1866 Joris-Karl Huysmans obtiene su licencia y tiempo después inicia su carrera como empleado de sexta clase en el Ministerio del Interior y de Cultos.

Publica por su cuenta en 1874 su primer compilación de poemas en prosa, "Le Drageoir a épices" (La cajita de especias).

Dos años después Joris-Karl Huysmans publica sus primeras novelas, "Marta" (1877) y "Las hermanas Vatard" (1879), inspiradas por el Naturalismo de Émile Zola.

Inspirado por el pesimismo de Arthur Schopenhauer comienza a cambiar su perspectiva, expresando disgusto por la vida moderna, publicando entre otras obras "Aguas grises" (1880), "A la deriva" (1882) y "A contrapelo" (1884).

Tras una crisis radical, en 1892 Joris-Karl Huysmans vira hacia las enseñanzas de la Iglesia Católica, se retira en 1899 al monasterio benedictino de Ligugé, donde vive dos años.

En 1902 tiene las primeras manifestaciones de cáncer de boca, enfermedad que acaba con su vida en 1907.

Biografía de Joris-Karl Huysmans

Libros destacados

  • A la deriva (1882)
  • A contrapelo (1884)
  • En rada (1887)
  • Las hermanas Vatard (1879)
  • La catedral (1898)
  • Marta (1877)

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