Frases de John Fowles

Al cabo de cierto tiempo llegamos a un campo embarrado y nos hicieron marchar hacia los edificios de una granja. Descansamos dos horas antes de tomar posiciones para el ataque. Seguro que nadie pudo dormir. Hacía mucho frío y estaba prohibido encender fuego. Mi verdadero yo empezó a aparecer, empecé a sentir miedo. Pero me dije que ya era tarde para eso, y que si estaba allí era porque yo había querido. Así nos corrompe la guerra. Se aprovecha de nuestro orgullo con el consentimiento de nuestro libre albedrío. Libro 2 - 19, El mago

Frases de "El mago" (1965) Frases de Consecuencias de la guerra


A la Justicia no le interesa la verdad... Ya deberías saberlo. La mujer del teniente francés

Frases de Justicia


(...) A mí me encantaba siempre verla dibujar: lo hacía rápidamente con enorme facilidad, y uno recibía la impresión de que no podía esperar para expresar con líneas lo que pensaba. Naturalmente, mis pensamientos de aquel día distaban mucho de ser alegres. Era típico de mi carácter no haber trazado plan alguno para la emergencia. No sé que pensaba que iba a suceder. No sé siquiera si no pensé en cumplir el convenio que teníamos, aunque el mismo me había sido impuesto, y las promesas forzadas no son promesas, según suele decirse. 1, El coleccionista

Frases de "El coleccionista" (1963) Frases de Dibujar


La riqueza es un monstruo. Necesitas un mes para aprender a controlarla financieramente. Y muchos años para aprender a controlarla psicológicamente. Durante todos esos años mi vida fue muy egoísta. Me regalé con todos los placeres. Viajé mucho. Perdí algunas sumas en el teatro, pero gané infinitamente más en la bolsa. E hice muchos amigos, algunos de los cuales son ahora bastante famosos. Pero no fui nunca muy feliz. Sin embargo, al final descubrí lo que los ricos no descubren nunca: que todos tenemos cierta capacidad de felicidad e infelicidad. Y que los azares económicos de la vida no la afectan gravemente. Libro 2 - 52, El mago

Frases de "El mago" (1965) Frases de Riqueza


A los hombres les encanta la guerra porque les permite parecer gente seria. Porque imaginan que es lo único que impide que las mujeres se rían de ellos. En la guerra reducen a las mujeres al nivel de objeto. Esta es la gran diferencia entre uno y otro sexo. Los hombres sólo se fijan en los objetos; las mujeres, en las relaciones que hay entre esos objetos. Se fijan en si los objetos se necesitan mutuamente, si se aman, si están bien emparejados. Se trata de una dimensión que los hombres ni siquiera sienten, y que hace que la guerra sea aborrecida por todas las verdaderas mujeres, pues la consideran absurda. ¿Sabes qué es la guerra? La guerra es una psicosis provocada por la incapacidad de captar relaciones. Nuestras relaciones con los demás seres humanos. Nuestras relaciones con la situación económica e histórica en que vivimos. Y sobre todo nuestras relaciones con la nada. Con la muerte. Libro 2 - 52, El mago

Frases de "El mago" (1965) Frases de Motivos de la guerra


Gracias a esta siniestra elisión, a esta huida del auténtico remordimiento, gracias a mi creencia en que el sufrimiento que hemos provocado tendría que ennoblecernos a nosotros mismos, o al menos hacernos menos innobles de ahí en adelante, gracias a este paso a una forma disimulada del perdón de nosotros mismos, a mi creencia en que el sufrimiento ennoblece en cierto modo la vida -de modo que, por medio de esta falaz álgebra, la precipitación del dolor resulta equivaler al ennoblecimiento, o al menos al enriquecimiento, de la vida- gracias a este deslizamiento -tan típico del siglo XX - del contenido a la forma, del significado a la apariencia, de la ética a la estética, de aqua a unda, amortigüé el dolor que me producía aquella acusadora muerte; y reafirmé mi resolución de no contar nada de ello en Bourani. Seguía decidido a contárselo a Julie, pero en el lugar y en el momento más adecuados, cuando la tasa de cambio entre la confesión y la simpatía que ésta podía suscitar pareciera más alta. Libro 2 - 52, El mago

Frases de "El mago" (1965) Frases de Confesión


Durante la guerra tenía mucho tiempo para pensar y me faltaban amigos con los que entretenerme, y lo aproveché para concebir una nueva forma de teatro. Un teatro en el que la separación convencional entre actores y público quedaba abolida. En el que la geografía escénica convencional, las nociones de proscenio, escenario y auditorio quedaban totalmente borradas. En el que la continuidad de la representación, tanto espacial como temporal, era ignorada. Y en el que la acción, la narración, adquiría una nueva fluidez, pues sólo se conservaban un punto de partida y un punto final con cierta fijeza predeterminada. Entre esos puntos, los participantes tendrían que inventar su propia obra escénica. -Sus ojos mesméricos imantaron los míos-. Como verás, Artaud, Pirandello y Brecht pensaban, a su modo, en una transformación paralela a la mía. Pero ellos no tenían ni el dinero ni la voluntad -ni tampoco, sin duda, el tiempo- suficientes para llevar su pensamiento tan lejos como yo. El elemento que no se atrevieron a borrar del todo era el del público. Libro 2 - 52, El mago

Frases de "El mago" (1965) Frases de Representación


Algunas veces me irrita tanto, que podría gritarle enfurecida. Y no sólo por su aspecto, aunque debo decir que es bastante malo. Siempre se muestra respetable. Su pantalón tiene siempre las rayas planchadas. Sus camisas están siempre impecablemente limpias. Realmente creo que se sentiría más feliz si usase cuellos almidonados. Y siempre está de pie. Es el más tremendo campeón de esa postura que he conocido en mi vida. Y siempre con esa expresión "lo siento mucho" en su rostro, que empiezo a darme cuenta que en realidad es contento. El puro deleite de tenerme bajo su poder, de estar en condiciones de poder pasarse todos los días mirándome. No le importa lo que yo digo y lo que siento. Mis sentimientos no significan nada para él. El hecho que le importa es que me tiene en su poder. Podría gritarle insultos todo el día, pero a él no le importaría absolutamente nada. Lo que él quiere es tenerme: mi exterior, no mis emociones, mi mente o mi alma, o hasta mi cuerpo. No le interesa nada humano de mí. 2, El coleccionista

Frases de "El coleccionista" (1963) Frases de Machismo


La historia ha superado los diez mandamientos bíblicos; para mí nunca habían tenido ningún significado real, es decir, habían sido sólo una influencia para regular mi conducta de cara a las apariencias. Pero mientras estaba sentado en aquel dormitorio y miraba el reflejo de la estufa en el umbral de la puerta que daba a la salita, supe que por fin empezaba a sentir en mi interior la fuerza de este supermandamiento, resumen de todos ellos; no sé cómo ni por qué, pero tomé conciencia de que tenía que elegirlo, y elegirlo de nuevo cada día, incluso si una y otra vez dejaba de cumplirlo. Conchis se había referido a los puntos de fulcro, a los momentos en los que uno se encuentra con su propio futuro. Sabía también que todo eso tenía relación con Alison, con mi elección de Alison, y con la necesidad de seguir eligiéndola todos los días. La madurez era como una montaña, y yo me encontraba al pie de este muro de hielo, imposible e inescalable: No infligirás ningún dolor innecesario. Libro 3 - 76, El mago

Frases de "El mago" (1965) Frases de Mandamientos

Contexto histórico

Ateísmo Modernismo

Influencia en las frases de John Fowles

Autores relacionados

Anthony Burgess Franz Kafka Iris Murdoch William Golding

Ocupación

Ensayistas » Ensayistas siglo XX » Ensayistas de Inglaterra

Escritores » Escritores siglo XX » Escritores de Inglaterra

Guionistas » Guionistas siglo XX » Guionistas de Inglaterra

Novelistas » Novelistas siglo XX » Novelistas de Inglaterra

John Fowles

Frases de John Fowles

Frases de John Fowles: Escritor, novelista, ensayista y guionista inglés, autor de "El coleccionista" (1963), "Aristos" (1964), "El mago" (1965), "La mujer del teniente francés" (1969), "Capricho" (1985) y "Los diarios" (2003).

Nombres

RealJohn Robert Fowles

Biografía John Fowles

John Fowles nace en Leigh-on-Sea (Essex), hijo de Robert J. Fowles, un próspero comerciante de tabaco y Gladys Richards, maestra.

Realiza sus estudios iniciales en el Bedford School y luego estudia francés y alemán en la universidad de Edimburgo y en el New College de Oxford.

Tras un breve paso por la Armada británica, John Fowles comienza a trabajar como profesor en Francia, Grecia e Inglaterra.

En 1963 publica su primera novela, "El coleccionista", obteniendo gran éxito y renombre y haciendo que dejara la docencia para dedicarse exclusivamente a la literatura.

John Fowles publica entre otras obras "Aristos" (1964), "El mago" (1965), "La mujer del teniente francés" (1969), "Capricho" (1985) y "Los diarios" (2003).

Un tema constante en su obra es el libre albedrío, que en ocasiones implica al lector, además de recurrir a la ironía para interpolar alusiones a teorías científicas y artísticas de la época.

John Fowles fallece en su casa de Dorset en 2005, tras una larga batalla contra una apoplejía que sufrió en 1988.

Libros destacados

  • El coleccionista (1963)
  • El mago (1965)
  • La mujer del teniente francés (1969)
  • Aristos (1964)
  • Capricho (1985)
  • Los diarios I (2003)

Enlaces

Síguenos en