Frases de Johanna Spyri

Frases de johanna spyri

Frases de Johanna Spyri, escritora suiza, autora de "Perdido y encontrado" (1872), "Heidi" (1880), "Otra vez Heidi" (1881), "Heidi puede necesitar lo que ha aprendido" (1881), "La casa del Tío Tom" (1881), "Arthur y la ardilla" (1888) y "El castillo de Wildenstein" (1892).

Biografía corta de Johanna Spyri

01. Una de sus mayores alegrías era leer en voz alta las narraciones de su libro. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Leer


02. Mi temor al abismo sin fondo de la muerte lo borrará la esperanza que en mí se vierte. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Abismo


03. Nadie sabe exactamente qué clase de hombre es el Viejo de los Alpes. No quiere tratos con nadie. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Viejo


04. -El Viejo no posee nada más que su casita y sus dos cabras. - ¿Acaso tenía antes más? "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Nada


05. (...) Vio que su abuelo la llamaba por señas. La niña obedeció en el acto, prometiendo a la abuela volver al día siguiente. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Abuela


06. La idea de poder alegrar a la abuela y de hacer la luz en su corazón iba a ser desde entonces su mayor felicidad. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Abuela


07. No, no, abuelita, no tengas miedo. Es el abuelito, con su martillo; va a clavar toda la casa para que nunca más pases miedo. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Abuelo


08. El sendero empieza a subir hasta la cima de las montañas a través de prados de pastos y olorosas hierbas que abundan en tan elevadas tierras. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Montañas


09. Su carita tenía tal expresión de paz y felicidad, que sin duda debió impresionar al abuelo, pues éste estuvo contemplándola largamente sin hacer el menor gesto. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Abuelo


10. Usted, (...), no desea hacer más que el bien, pero, repito, yo no puedo hacer lo que espera de mí, y no cambiaré de opinión ni de vida. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Opinión


11. Desde la risueña y antigua ciudad de Mayenfeld parte un sendero que, entre verdes campos y tupidos bosques, llega hasta el pie de los Alpes majestuosos, que dominan aquella parte del valle. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Valle


12. (...) Te quito el libro y no lo volverás a ver en todos los días de tu vida...Quedó pálida de miedo, porque aquel libro era su más precioso tesoro. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Tesoro


13. Aquí no se apaga el fuego en todo el invierno. Lo que usted me propone no es para mí; la gente de allá abajo me desprecia y yo les pago con la misma moneda. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Despreciar


14. (...) Aquí traigo la sábana, pero antes de ponerla, espera un poco. Y diciendo esto, cogió más heno y aumentó el espesor del lecho para que la niña no notara la dureza del suelo. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Sábana


15. Tengo la intención de no enviarla a la escuela...Crece y se desarrolla en compañía de las cabras y de las aves, se encuentra muy bien entre ellas. Nada malo puede aprender en esa compañía. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Escuela


16. Es evidente que no puede usted enviar a la niña a la escuela viviendo aquí arriba. Veo que la quiere usted mucho; haga, pues, por amor a ella lo que hace tiempo hubiera debido hacer; baje al pueblo y viva otra vez entre sus semejantes. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Pueblo


17. En uno de los rellanos había una puerta que conducía a la habitación del campanero. En un rincón había una gran gata gris y ante ella una cesta. El animal comenzó a maullar amenazadoramente, por- que en la cesta estaban sus crías. (...) Heidi se acercó a la cesta y comenzó a lanzar gritos de asombro y admiración. - ¡Oh, qué bonitos son! , ¡Qué chiquitines! "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Admiración


18. - ¿Qué dices, Heidi? ¿Por qué no ruegas ya a dios? -Porque de nada me sirve; Dios no me ha escuchado. -Pero, hija mía, las cosas no suceden como tú te imaginas. Compréndelo bien: dios es nuestro padre y él sabe siempre lo que nos conviene. Lo esencial es no perder la confianza en él, y suplicarle de todo corazón. Lo que tú le habrás pedido seguramente no será bueno para ti: en este momento por lo menos. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Esencial


19. El profesor la miró, mudo de estupefacción. -Esto es realmente algo maravilloso -dijo al fin-. Ha aprendido a leer de la noche a la mañana, y esto con una corrección que raras veces se encuentra en los principiantes. -Muchas cosas extraordinarias pasan en la vida -repuso la señora Sesemann sonriendo satisfecha-. Hay también con frecuencia felices coincidencias, el encuentro de dos hechos, como, por ejemplo, un nuevo afán en el discípulo y un nuevo método por parte del maestro. "Heidi" (1880), Johanna Spyri

Discípulo

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