Frases de Irene Némirovsky

Toda la claridad del día huía de la tierra y por un breve instante parecía refugiarse en el cielo; nubes teñidas de rosa formaban una concha alrededor de la luna llena, que tenía un color extraño, un verde muy pálido de sorbete de pistacho, y una dura transparencia de hielo; se reflejaba en el lago. Suite francesa

Frases de "Suite francesa" (2004) Frases de Nubes


Ese mismo día escribe a su director literario en Albin Michel una carta que no deja ninguna duda sobre su certeza de que no sobreviviría a la guerra que los nazis habían declarado a los judíos: "Querido amigo... Piense en mí. He escrito mucho. Supongo que serán obras póstumas, pero ayuda a pasar el tiempo". Suite francesa

Frases de "Suite francesa" (2004) Frases de Judío


Porque llega una edad en que la piedad que hasta entonces se reservaba únicamente para los niños toma otra forma, una edad en que se contemplan los marchitos rostros de los "viejos" con el presentimiento de que un día nos pareceremos a ellos... Y ése es el principio del fin de la primera infancia. El vino de la soledad

Frases de "El vino de la soledad" (1935) Frases de Infancia


En octubre de 1940 se promulga una ley sobre "los ciudadanos extranjeros de raza judía". Estipula que pueden ser internados en campos de concentración o estar bajo arresto domiciliario. La ley del 2 de junio de 1941, que sustituye al primer estatuto de los judíos de octubre de 1940, vuelve su situación aún más precaria. Supone el preludio de su arresto, internamiento y deportación a los campos de exterminio nazis. Suite francesa

Frases de "Suite francesa" (2004) Frases de Exterminio


(...) Se sentaba discretamente en una silla arrimada a la pared. El anciano leía o escribía. La corriente de aire helado que entraba por debajo de la puerta hacía revolotear la punta de su larga barba. Aquellas veladas invernales, de una paz melancólica, eran los momentos más dichosos de la niña. Y ahora la llegada de la tía Rhaissa y sus primos iba a arrebatárselos. Los perros y los lobos

Frases de "Los perros y los lobos" (1940) Frases de Barba


Un baile... Dios mío, Dios mío, ¿Sería posible que hubiera, a dos pasos de ella, una cosa espléndida que ella imaginaba vagamente como una mezcla confusa de música frenética, perfumes embriagadores, trajes deslumbrantes y palabras de amor cuchicheadas en un gabinete apartado, oscuro y fresco como una alcoba... Y que ella estuviera acostada, como todas las noches, a las nueve, como un bebé? El baile

Frases de "El baile" (1930) Frases de Alcoba


Yves acompañó a la señora Jessaint, que dejó a su marido terminándose el café en la terraza. Observó a la joven mientras caminaba delante de él, con su vestido blanco; en la deslumbrante luz de la tarde, su cabello negro parecía tan etéreo y azulado como los anillos de humo de los cigarrillos orientales. Al pie de la escalinata, se volvió hacia él sonriendo. -Adiós, señor Harteloup... Hasta pronto, seguramente... El malentendido

Frases de "El malentendido" (1923) Frases de Cabello


Trató de adivinar qué ventana correspondía a la habitación del niño, Harry. Eligió una de la derecha, que brillaba como una estrella. -Harry...Harry...Harry...-murmuró, apoyando la mejilla caliente contra el hierro de la verja. Sintió el mismo placer, suave y casi doloroso, que al contemplar el cielo y la hermosa casa. En sus labios, aquel extraño nombre, aquel nombre nuevo, de noble y singular sonido, se formaba como un beso. Los perros y los lobos

Frases de "Los perros y los lobos" (1940) Frases de Adivinar


Ahora se reñía y se burlaba de sí misma ferozmente. Estaba loca. Era una mujer de veinte años y había actuado como una niña de doce. "Pero no soy una mujer -se dijo-. Hay personas que carecen de edad, y yo soy de ésas. A los doce años era una vieja, pero cuando tenga el pelo cano, en mi fuero interno seré exactamente la misma que hoy. ¿Por qué avergonzarse?". Los perros y los lobos

Frases de "Los perros y los lobos" (1940) Frases de Pelo


(...) Pues bien, ¡Todo seguía igual! Se acordó de la Historia Sagrada y la descripción de la tierra antes del Diluvio. ¿Cómo era? ¡Ah, sí! Los hombres construían, se casaban, comían, bebían... Bueno, pues el Libro Sagrado estaba incompleto. Debería añadir: "Las aguas del diluvio se retiraron y los hombres siguieron construyendo, casándose, comiendo, bebiendo..." De todas maneras, los hombres eran lo de menos. Lo que había que preservar eran las obras de arte, los museos, las colecciones. Suite francesa

Frases de "Suite francesa" (2004) Frases de Diluvio


Pero ¿Por qué siempre nos toca sufrir a nosotros y a la gente como nosotros? -exclamó con rabia-. A la gente normal, a la clase media. Haya guerra, baje el franco, haya paro o crisis, o una revolución, los demás salen adelante. ¡A nosotros siempre nos aplastan! ¿Por qué? ¿Qué hemos hecho? Pagamos por todo el mundo. ¡Claro, a nosotros nadie nos teme! Los obreros se defienden y los ricos son fuertes. Pero nosotros, nosotros somos los que pagamos los platos rotos. Suite francesa

Frases de "Suite francesa" (2004) Frases de Clase media


La niña se había transformado en joven mujer. Un mundo se había desmoronado, arrastrando a innumerables personas a la muerte, pero de eso Elena no se acordaba, o más bien un feroz egoísmo lo velaba en su interior: rechazaba los recuerdos fúnebres con la implacable dureza de la juventud; sólo le quedaba la conciencia de su fuerza, su edad, su poder embriagador. El vino de la soledad

Frases de "El vino de la soledad" (1935) Frases de Dureza

Contexto histórico

Existencialismo Modernismo Revolución rusa Segunda Guerra Mundial

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Antón Pávlovich Chéjov Fiódor Mijáilovich Dostoyevski Iván Turguénev Oscar Wilde Sándor Márai

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Irene Némirovsky

Frases de Irene Némirovsky

Frases de Irene Némirovsky: Escritora y novelista ucraniana, autora de "El baile" (1930), "El vino de la soledad" (1935), "Jezabel" (1936), "Los perros y los lobos" (1940), "Suite francesa" (2004).

Biografía Irene Némirovsky

Irene Némirovsky nace en el seno de una familia ucraniana adinerada y desde pequeña es educada por una institutriz francesa, siendo el francés su lengua materna.

Tras la Revolución Rusa (1917), los bolcheviques ponen precio a la cabeza de su padre, el banquero Léon Némirovsky, y la familia se ve obligada a emigrar a Finlandia.

En 1919 llegan a Francia e Irene Némirovsky retoma sus estudios, obteniendo una licenciatura en Letras en la histórica Universidad de París, La Sorbona.

Contrae matrimonio con el ingeniero devenido en banquero Michel Epstein en 1926 y tienen dos hijas: Denise (1929) y Élisabeth (1937).

Víctimas de las leyes antisemitas promulgadas en octubre de 1940 por el gobierno de Vichy, al matrimonio se le prohíbe trabajar.

En 1942 Irene Némirovsky es arrestada y deportada al campo de concentración de Auschwitz, donde muere de tifus y su marido es arrestado tiempo después, deportado también a Auschwitz y asesinado en una cámara de gas.

Sus hijas, Denise y Élisabeth, viven escondidas durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cargando los manuscritos inéditos confiados por su madre, que publican tiempo después.

Libros destacados

  • El baile (1930)
  • El vino de la soledad (1935)
  • Jezabel (1936)
  • Los perros y los lobos (1940)
  • Suite francesa (2004)
  • David Golder (1929)

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