Frases de Howard Phillips Lovecraft - Página 7

01. Pero lo que pudimos ver, pues, para colmo de males, la neblina efectivamente se había aclarado, fue algo completamente diferente e inconmensurablemente más horrendo y detestable. Aquello era la encarnación real de "lo que no debe ser" del autor de novelas fantásticas. "En las montañas de la locura" (1936)

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02. (...) Estaba totalmente desquiciado y lo primero que recuerdo del resto de nuestro recorrido es el canturreo maquinal de mi compañero, su letanía incoherente en la cual, solamente yo entre todos los seres humanos, podía encontrar algo que no fuera inoportuna demencia. "En las montañas de la locura" (1936)

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03. Durante un segundo admiramos, conteniendo el aliento, la cósmica belleza sobrenatural del espectáculo, y luego un vago terror comenzó a apoderarse de nosotros. "En las montañas de la locura" (1936)

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04. Aquel lejano contorno violáceo no podía ser sino las terribles montañas de la tierra prohibida; Y las más altas cumbres de la tierra y el centro de todo el mal terrestre; El albergue de horrores sin nombre y de secretos arcaicos, rehuidos y respetados por quienes temían desentrañar su significado. "En las montañas de la locura" (1936)

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05. Si los mapas y los bajorrelieves de aquella ciudad prehumana no mentían, aquellas misteriosas montañas color violeta no podían encontrarse a una distancia muy inferior a las trescientas millas. "En las montañas de la locura" (1936)

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06. Aunque excesivamente primitivo y arcaico en algunas de sus características, el ser poseía un conjunto de centros ganglionares y conjuntivos que suponían un desarrollo enormemente especializado. "En las montañas de la locura" (1936)

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07. Es absolutamente necesario para la paz y la seguridad de la humanidad que algunos rincones oscuros y muertos, algunas profundidades insondables de la Tierra, no sean perturbados, no sea que ciertas adormecidas anomalías recobren vida activa y ciertas obscenas supervivencias salgan reptando de sus oscuras guaridas para lanzarse a nuevas y mayores conquistas. "En las montañas de la locura" (1936)

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08. El gobierno era, evidentemente, complejo y probablemente de tipo socialista, aunque nada podía deducirse con certidumbre acerca de esto de los bajorrelieves que vimos. "En las montañas de la locura" (1936)

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09. Era arriesgado volar sobre la Antártida con un solo aparato y sin contar con una línea de bases de apoyo, pero ninguno vaciló ante lo que parecía ser un caso de absoluta necesidad. "En las montañas de la locura" (1936)

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10. Desde nuestro regreso, todos hemos procurado disuadir a los posibles exploradores de la Antártida, reservándonos ciertas dudas y suposiciones con espléndida unanimidad y fidelidad. "En las montañas de la locura" (1936)

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11. Menos de dos semanas después dejamos atrás el último indicio de regiones polares y dimos gracias al cielo por haber salido de un territorio embrujado y maldito en que la vida y la muerte, el espacio y el tiempo habían formado oscuras y blasfemas alianzas en las épocas ignotas en que la materia serpenteó primero y nadó después sobre la corteza apenas enfriada del planeta. "En las montañas de la locura" (1936)

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12. Pero lo cierto era que continuaba el silencio total, y cuando pensábamos en la fuerza delirante que el viento debía haber alcanzado en su campamento no podíamos alejar de nuestra imaginación los más ominosos presagios. "En las montañas de la locura" (1936)

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Influencias

Autores relacionados

Robert E. Howard Stephen King

Howard Phillips Lovecraft


Escritor estadounidense de novelas y relatos de ciencia ficción y terror, considerado el gran innovador del relato de terror y convertido en clásico.

Sobre Howard Phillips Lovecraft

Howard Phillips Lovecraft fue hijo único de Winfield Scott Lovecraft y Sarah Susan Phillips Lovecraft, ambos provenientes de familias distinguidas de Estados Unidos e Inglaterra.

Durante su infancia fue un niño muy observador, fascinado por visitar lugares extraños, alejados o poco transitados.

En 1893 el padre de Howard Phillips Lovecraft sufre una crisis nerviosa, debiendo ser hospitalizado de urgencia y luego declarado incapacitado legalmente por las secuelas neurológicas que le quedaron, muriendo cinco años después tras numerosas internaciones.

La educación del niño quedó en manos de la madre y del abuelo, un importante empresario amante de la lectura, que alentó el hábito en su nieto y fue su gran apoyo.

H.

P.

Lovecraft sólo asistió un año a la escuela, siendo su formación autodidacta.

En 1904 fallece su abuelo, motivo que lo afectó notablemente y sumó más depresión al hecho de tener que abandonar la casa por problemas económicos.

Entre 1908 y 1913 vivió como un ermitaño, siendo la madre el único contacto que tenía con el mundo exterior.

Esta situación cambió al escribir una carta a la revista "Argosy" y tras calurosos debates de opinión, Edward Daas, presidente de la Asociación Amateur de Prensa (UAPA), invitó a Howard Phillips Lovecraft a ser parte de ella en 1914.

En 1917 publicaría su primer trabajo profesional, "Dagon", y comenzó a formarse una red de admiradores en torno a sus relatos.

Tras la muerte de su madre en 1921 y la precaria situación económica en la que quedo, H.

P.

Lovecraft debió abandonar la idea de dedicarse por completo a la escritura para realizar trabajos diversos, entre ellos el de retocar escritos de terceros.

En una convención de periodistas aficionados celebrada en Boston, conoció a Sonia Greene, con quien se casó en 1924 y se trasladó a Brooklyn.

El matrimonio duró poco tiempo y H.

P.

Lovecraft volvió a su ciudad natal en 1927, viviendo junto a sus dos tías y sumergiéndose en una sensación de fracaso y soledad que no lo abandonaría nunca.

Esta etapa de su vida fue la de máximo esplendor literario también, escribiendo sus obras más celebradas, "La llamada de Cthulhu", "En las montañas de la locura", "El caso de Charles Dexter Ward" entre otras.

La muerte de una de sus tías en 1932 lo hundió nuevamente en la pobreza, teniendo que mudarse a una pequeña habitación con su otra tía y la sensación de soledad aumentó tras el suicidio de su gran amigo Robert Howard.

A finales de 1937 ingresó en el hospital "Jane Brown Memorial", donde moriría por complicaciones que le generó un cáncer intestinal.

Howard Phillips Lovecraft nunca publicó un verdadero libro en toda su vida, sus relatos fueron desparramados por cientos de revistas, pero sus amigos cercanos y seguidores se encargaron de conservar y consolidar su obra, transformándolo en el uno de los autores más importantes del género de terror y ciencia ficción.

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