Frases de Gillian Flynn - Página 3

Frases de Gillian Flynn (página 3 de 3)

63. Dicen que en períodos de depresión todo se ve negro, pero a mí no me habría importado despertar en una cantera de azabache. La depresión para mí es de color amarillo orina. Kilómetros exhaustos y descoloridos de débiles meadas. "Heridas Abiertas" (2006)

Depresión


64. Ese niño me inquietaba. No creía que estuviese mintiendo, pero los niños asimilan el terror de un modo distinto. Ese niño había visto algo horrible, y ese algo horrible se convirtió en la bruja mala de los cuentos de hadas, la cruel madrastra de Blancanieves. "Heridas Abiertas" (2006)

Brujas


65. Su mente era basta y profunda y ya solo estar con ella me volvió más inteligente. Y más considerado y más activo y más vivo, casi eléctrico, porque para Amy el amor era como las drogas o el alcohol o el porno: no había techo. "Perdida" (2012)

Techo


66. (...) Su especialidad era la de abalanzarse en picado sobre casos bien publicitados para defender a hombres acusados de haber asesinado a sus esposas. La mitad de las veces con éxito, lo cual no estaba nada mal, teniendo en cuenta que los casos eran habitualmente condenatorios y los acusados extremadamente desagradables, tramposos, narcisistas, sociópatas. "Perdida" (2012)

Sociópata


67. Entonces despliego el pedazo de papel arrugado y veo una letra de mujer -Hannah- y un número de teléfono. Desearía que fuese como en el cine, un nombre ridículo, CanDee o Bambie, algo que pudiera tomarme a la guasa. Misti, con dos corazones sobre las íes. Pero es Hannah, una mujer real, presumiblemente como yo. "Perdida" (2012)

Teléfono


68. Es una era difícil en la que ser persona. Simplemente una persona real, auténtica, en vez de una colección de rasgos seleccionados a partir de una interminable galería de personajes. Y si todos interpretamos un papel, es imposible que exista nada semejante a un compañero del alma, porque lo que tenemos no son almas de verdad. "Perdida" (2012)

Real


69. Me noto intentando parecer encantadora y entonces me doy cuenta de que resulta evidente que estoy intentando parecer encantadora y entonces intento ser más encantadora aún para compensar el falso encanto y para entonces básicamente me he convertido en Liza Minnelli: bailando con mallas y lentejuelas, rogando tu amor. Hay un bombín, manos de jazz y muchos dientes. "Perdida" (2012)

Falso


70. (...) Cosa que había empezado a hacer desde que vi una película que dieron por televisión: un thriller en el que sale Glenn Close, que acaba de acostarse con alguien y está cambiando las sábanas, ya no recuerdo el resto, porque todo lo que pensé fue: Vaya, supongo que la gente cambia las sábanas después del sexo. "Lugares oscuros" (2009)

Acostarse


71. A la gente le sube la adrenalina al ver su nombre publicado en un periódico: es como una prueba de su existencia. Me imaginé una pelea entre fantasmas revolviendo frenéticamente entre montones de periódicos y señalando un nombre en concreto en una página: "¿Lo ves? Ahí estoy. Ya te dije que existí. Ya te dije que fui alguien". "Heridas Abiertas" (2006)

Adrenalina


72. Albergo maldad en mi interior, tan real como un órgano más. Rájame la barriga y resbalará fuera, carnosa y oscura, y caerá al suelo para que puedas pisotearla. Nunca fui una niña buena, y me he vuelto peor después de los asesinatos. No fui una niña adorable, y con el tiempo me he convertido en una adulta profundamente desagradable. Pinta un cuadro de mi alma y te saldrá un garabato con colmillos. "Lugares oscuros" (2009)

Amargura


73. A la gente le encanta hablar y yo nunca he sido muy hablador. Mantengo un monólogo interno, pero las palabras a menudo no llegan a mis labios. Puede que piense: "Hoy estás muy guapa" pero por algún motivo no se me ocurre decirlo en voz alta. Mi madre hablaba, mi hermana hablaba; yo había sido educado para escuchar. Así pues, quedarme sentado en el sofá completamente a solas, sin tener que hablar con nadie, era como un placer decadente. "Perdida" (2012)

Monólogo


74. Él no quería sentir la carne abriéndose bajo sus golpes, no porque estuviera mal, sino porque podría gustarle, como la hierba, cuando dio la primera calada a un canuto y supo que nunca dejaría de fumar. Como si el humo hubiera encontrado dentro de su cuerpo un lugar hecho especialmente para el humo y se hubiera acurrucado en él. Y también podía tener un lugar para aquello. La sensación de matar podía tener un agujero vacío esperando a ser llenado. "Lugares oscuros" (2009)

Matar

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