Frases de Gérard de Nerval

Aquí ha empezado para mí lo que llamaré la efusión del sueño en la vida real. A partir de este instante, todo tomaba a veces un aspecto doble -y esto, sin que al razonamiento faltara lógica jamás, sin que la memoria perdiera los más ligeros detalles de lo que me sucedía. Solamente mis acciones, insensatas en apariencia, estaban sometidas a lo que se llama ilusión, según la razón humana...

Frases de Ilusión


Un día llegó a la ciudad una mujer de gran renombre que me hizo su amigo y que, habituada a agradar y a deslumbrar, me arrastró fácilmente al círculo de sus admiradores. Después de una velada en la que había estado a la vez muy natural y llena de un encanto del que todos percibíamos el alcance, me sentí tan cautivado que no quise retardar un instante el escribirle. ¡Era tan feliz al sentir mi corazón capaz de un nuevo amor...!

Frases de Natural


Había reunido algunos libros de cábala. Me entregué a ese estudio y llegué a persuadirme de que todo era cierto en lo que a este respecto había acumulado el espíritu humano durante siglos. La convicción que me había formado de la existencia del mundo exterior coincidía demasiado bien con mis lecturas para que dudara en lo sucesivo de las revelaciones del pasado. Los dogmas y los ritos de las diversas religiones me parecían relacionarse de tal suerte, que cada una poseía cierta porción de esos arcanos que constituían sus medios de expansión y de defensa.

Frases de Cábala


Un cuerpo de tropas suficientes llegó finalmente a la mañana: penetraron en la casa. No encontraron nada. El sol disipó las sombras. Durante todo el día se hicieron búsquedas, pues se pensó que el ruido provenía de las catacumbas, situadas, como se sabe, bajo ese barrio. Se preparaban para entrar en ellas, pero, mientras la policía tomaba sus disposiciones, la noche volvió nuevamente y el ruido recomenzó más fuerte que nunca. Esta vez nadie se atrevió a bajar, porque era evidente que en la bodega no había más que botellas y que por lo tanto, era el diablo quién las hacía bailar. Se contentaron con ocupar los accesos de la calle y pedir al clero que obrase. El clero hizo una cantidad de oraciones, e incluso se echó agua recién bendecida, por medio de una jeringa, sobre la banderola de la bodega. El ruido persistió siempre.

Frases de Diablo


Me encontraba en Venecia en el mes de septiembre de 185... ¿Qué razón tenía para estar allí? Ninguna, si no es que esta nostalgia por lo extranjero, tan conocida por los viajeros, me había poseído, una tarde, en la escalera de Tortoni. Cuando esta enfermedad nos domina, los amigos nos aburren; nuestros maestros nos irritan; todas las mujeres, incluso aquella de los demás, nos displacen; Ceritto carece de coherencia; Alboni desentona; no se pueden leer dos escritos de A. De Musset seguidos; Mérimée parece extenso; nos damos cuenta de que existen contradicciones en Victor Hugo y faltas de diseño en Eugène Delacroix; en fin, uno está irremediable: para disipar este spleen particular, la única receta es tener un pasa porte para España, Italia, África u Oriente. Y he aquí la razón por la que estaba en Venecia. Trataba mi gris melancolía con grandes dosis de azur.

Frases de Venecia

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Alfred Victor De Vigny Alphonse De Lamartine Charles Baudelaire François René De Chateaubriand

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Gérard de Nerval


Escritor, poeta, dramaturgo, ensayista y traductor francés, de obra reducida y misteriosa que refleja las inquietudes del alma humana, autor de "Viaje al Oriente" (1851), "Noches en Octubre" (1852), "Los iluminados" (1852), "La bohemia galante" (1853) y "Aurelia o El sueño y la vida" (1855).

Nombres

RealGérard Labrunie

Libros destacados

  • Aurelia o El sueño y la vida (1855)
  • Viaje al Oriente (1851)
  • Noches en Octubre (1852)
  • Los iluminados (1852)
  • La bohemia galante (1853)
  • Las Quimeras (1854)

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