Frases de Gabriel García Márquez - Página 7

Gabriel García Márquez

175. La palabra mestizaje significa mezclar las lágrimas con la sangre que corre. ¿Qué puede esperarse de semejante brebaje? "Doce cuentos peregrinos" (1992), Gabriel García Márquez

Mestizo


176. (...) Cuyo signo más alarmante era un desinterés por el mundo y una calma absoluta del espíritu. "El general en su laberinto" (1989), Gabriel García Márquez

Signo


177. El amor me enseñó demasiado tarde que uno se arregla para alguien, se viste y se perfuma para alguien. "Memoria de mis putas tristes" (2004), Gabriel García Márquez

Seducción


178. Eran los únicos pasajeros en el escueto vagón de tercera clase...Ambas guardaban un luto riguroso y pobre. "Los funerales de la Mamá Grande" (1962), Gabriel García Márquez

Vagón


179. Un diálogo en castellano que es bueno en la vida real no es necesariamente bueno en las novelas. "El olor de la guayaba" (1982), Gabriel García Márquez

Diálogo


180. La práctica terminó por convencerme de que los adverbios de modo terminados en mente son un vicio empobrecedor. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Vicio


181. (...) La masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. "Yo no vengo a decir un discurso" (2010), Gabriel García Márquez

Escuela


182. La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Vida


183. Para los europeos América del Sur es un hombre de bigotes, con una guitarra y con un revólver. "El coronel no tiene quien le escriba" (1961), Gabriel García Márquez

América del sur


184. Hice una cena solitaria, diciéndome en silencio todo lo que le hubiera dicho a ella si hubiera estado despierta. "Doce cuentos peregrinos" (1992), Gabriel García Márquez

Cena


185. Con los jazmines sucede lo mismo que con las personas, que salen a vagar de noche después de muertas. "La Hojarasca" (1955), Gabriel García Márquez

Alma en pena


186. Los críticos, al contrario de los novelistas, no encuentran en los libros lo que pueden sino lo que quieren. "El olor de la guayaba" (1982), Gabriel García Márquez

Crítico


187. Me tendí vestido en la cama, y sólo entonces sentí en el cuerpo el inmenso peso de estar vivo. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Estar vivo


188. Una corriente cálida me subió por las venas, y mi lento animal jubilado despertó de su largo sueño. "Memoria de mis putas tristes" (2004), Gabriel García Márquez

Excitación


189. La necesidad de sentirse triste se le iba convirtiendo en un vicio a medida que la devastaban los años. "Cien años de soledad" (1967), Gabriel García Márquez

Triste


190. El templo era un rancho de bahareque y techo de palma amarga con una cruz de palo en el caballete. "Del amor y otros demonios" (1994), Gabriel García Márquez

Rancho


191. Las conversaciones de paz, con excepciones mínimas pero memorables, han terminado desde hace años en conversaciones de sangre. "Yo no vengo a decir un discurso" (2010), Gabriel García Márquez

Paz


192. Se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna. "El amor en los tiempos del cólera" (1985), Gabriel García Márquez

Estar enamorado


193. Le enseñó lo único que tenía que aprender para el amor: que a la vida no la enseña nadie. "El amor en los tiempos del cólera" (1985), Gabriel García Márquez

Enseñar


194. Los pacientes nos encomiendan sus cuerpos, pero no sus almas, y andamos como el diablo, tratando de disputárselas a Dios. "Del amor y otros demonios" (1994), Gabriel García Márquez

Pacientes


195. Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por donde me has traído... ¿Cómo sigue? "Del amor y otros demonios" (1994), Gabriel García Márquez

Pasos


196. Abandoné el vicio hace muchos años, pero él no me abandonó a mí por completo... Algunas veces ha logrado vencerme. "Doce cuentos peregrinos" (1992), Gabriel García Márquez

Vicio


197. Empecé por preguntarme cuándo tomé conciencia de ser viejo y creo que fue muy poco antes de aquel día. "Memoria de mis putas tristes" (2004), Gabriel García Márquez

Envejecimiento


198. Es un triunfo de la vida que la memoria de los viejos se pierda para las cosas que no son esenciales. "Memoria de mis putas tristes" (2004), Gabriel García Márquez

Amnesia


199. Ahora no parece un hombre. Ahora parece un cadáver al que todavía, no se le han muerto los ojos. "La Hojarasca" (1955), Gabriel García Márquez

Cadáver


200. Era un personaje extraño en el pueblo, apático a pesar de sus evidentes esfuerzos por parecer sociable y cordial. "La Hojarasca" (1955), Gabriel García Márquez

Personaje


201. Creo a Macondo capaz de todo después de lo que he visto en lo que va corrido de este siglo. "La Hojarasca" (1955), Gabriel García Márquez

Macondo


202. Esta es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de la Mamá Grande, soberana absoluta del reino de Macondo. "Los funerales de la Mamá Grande" (1962), Gabriel García Márquez

Mamá


203. Le preguntaron si en verdad estaba decidida a casarse, y ella contestó lloriqueando que solamente quería que la dejaran dormir. "Cien años de soledad" (1967), Gabriel García Márquez

Dormir

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