Frases de Gabriel García Márquez

Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Periodista


Lo que hoy sé es que no dejé de escribir durante 18 meses hasta que terminé el libro. Parecería mentira pero uno de los problemas más apremiantes era el papel de la máquina de escribir... Tenía la mala educación de pensar que los errores de mecanografía o de gramática eran en realidad errores de creación y cada vez que los detectaba rompía la hoja y la tiraba al canasto de basura para empezar de nuevo. Con el ritmo que había adquirido en un año de práctica calculé que me costaría unos seis meses de mañanas diarias para terminar. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Máquina de escribir


La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Esquemas


Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de indonesia que de los andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias. "Esta es la mujer más bella que he visto en mi vida", pensé, cuando la vi pasar con sus sigilosos trancos de leona, mientras yo hacía la cola para abordar el avión de Nueva York en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Doce cuentos peregrinos

Frases de "Doce cuentos peregrinos" (1992) Frases de Aeropuerto


Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuan poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodíaco. Memoria de mis putas tristes

Frases de "Memoria de mis putas tristes" (2004) Frases de Obsesión


Estaba sentado en el escaño de madera bajo las hojas amarillas del parque solitario, contemplando los cisnes polvorientos con las dos manos apoyadas en el pomo de plata del bastón, y pensando en la muerte. Cuando vino a Ginebra por primera vez el lago era sereno y diáfano, y había gaviotas mansas que se acercaban a comer en las manos, y mujeres de alquiler que parecían fantasmas de las seis de la tarde, con volantes de organdí y sombrillas de seda. Ahora la única mujer posible, hasta donde alcanzaba la vista, era una vendedora de flores en el muelle desierto. Le costaba creer que el tiempo hubiera podido hacer semejantes estragos no sólo en su vida sino también en el mundo. Doce cuentos peregrinos

Frases de "Doce cuentos peregrinos" (1992) Frases de Parque


Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. "Eres el único que no puede irse", me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos. Doce cuentos peregrinos

Frases de "Doce cuentos peregrinos" (1992) Frases de Entierro


(...) Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo... En privado, como en el tren de Praga, lograba seducir por su elocuencia, por su erudición viva, por su memoria milimétrica, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de él un intelectual de los grandes en el buen sentido de otros tiempos. En público, a pesar de su reticencia a convertirse en un espectáculo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que tenía algo de sobrenatural, al mismo tiempo tierno y extraño. En ambos casos fue el ser humano más importante que he tenido la suerte de conocer. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Elocuencia


Creo que Colombia está aprendiendo a sobrevivir con una fe indestructible, cuyo mérito mayor es el de ser más fructífera cuanto más adversa. Se descentralizó a la fuerza por la violencia histórica, pero aún puede reintegrarse a su propia grandeza por obra y gracia de sus desgracias. Vivir a fondo ese milagro nos permitirá saber a ciencia cierta y para siempre en qué país hemos nacido y seguir sin morir entre dos realidades contrapuestas. Por eso no me sorprende que en estos tiempos de desastres históricos, prospere más la buena salud del país con una conciencia nueva. Se revalúa la sabiduría popular y no la esperamos sentados en la puerta de la casa, sino por la calle al medio, tal vez sin que el mismo país se dé cuenta de que vamos a sobreponernos a todo y a encontrar su salvación donde no estaba. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Colombia


-Cuando pasen las lluvias mejorarán las cosas -dijo el señor Carmichael. -No pasarán -pronosticó la viuda -. Las desgracias nunca vienen solas. ¿Usted no vio a Rosario de Montero? El señor Carmichael la había visto. "Todo esto es un escándalo sin motivo -dijo-. Si uno presta oídos a los pasquines termina por volverse loco". -Los pasquines -suspiró la viuda. -A mí ya me pusieron el mío - dijo el señor Carmichael. Ella se aproximó al escritorio con una expresión de estupor. - ¿A usted? -A mí -confirmó el señor Carmichael-. Me lo pusieron bien grande y bien completo el sábado de la semana pasada. Parecía un aviso de cine. La viuda rodó una silla hacia el escritorio. "Es una infamia -exclamó -. No hay nada que decir de una familia ejemplar como la suya". El señor Carmichael no estaba alarmado. -Como mi mujer es blanca, los muchachos nos han salido de todos los colores -explicó-. Imagínese: son once. -Por supuesto -dijo la viuda. -Pues decía el pasquín que yo soy padre solamente de los muchachos negros. Y daban la lista de los padres de los otros. Enredaron hasta a don Chepe Montiel, que en paz descanse. - ¡A mi marido! La mala hora

Frases de "La mala hora" (1962) Frases de Viuda


No me tomé ni un día de reposo, pero a mitad del tercer cuento, que era por cierto el de mis funerales, sentí que estaba cansándome más que si fuera una novela. Lo mismo me ocurrió con el cuarto. Tanto, que no tuve aliento para terminarlos. Ahora sé por qué: el esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Pues en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más íntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismo rigor de fierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fragua o no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajena enseñan que en la mayoría de las veces es más saludable empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura. Alguien que no recuerdo lo dijo bien con una frase de consolación: "Un buen escritor se aprecia mejor por lo que rompe que por lo que publica". Es cierto que no rompí los borradores y las notas, pero hice algo peor: los eché al olvido. Doce cuentos peregrinos

Frases de "Doce cuentos peregrinos" (1992) Frases de Cuento


Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Periodismo

Influencias

Autores relacionados

Carlos Fuentes Jorge Luis Borges Julio Cortázar Mario Vargas Llosa Pablo Neruda

Gabriel García Márquez


Escritor, novelista, editor, guionista y periodista colombiano, autor de "Cien años de soledad" (1967), "Relato de un náufrago" (1970), "Crónica de una muerte anunciada" (1981), "El amor en los tiempos del cólera" (1985) y "Noticia de un secuestro" (1996).

Nombres

AliasGabito, Gabo

Biografía Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez nace en Aracataca, de padre farmacéutico Gabriel Eligio García y madre ama de casa Luisa Santiaga Márquez.

Tras un tiempo en un internado en Barranquilla, ingresa en el colegio jesuita San José (hoy Instituto San José) y continúa sus estudios en el Liceo Nacional de Zipaquirá (Bogotá).

En 1948 Gabriel García Márquez empieza a trabajar como reportero del periódico "El Universal", y un año después en "El Heraldo".

Debido a sus ideas políticas se enfrenta con el dictador Laureano Gómez y con su sucesor, el general Gustavo Rojas Pinilla, y pasa las décadas de 1960 y 1970 en un exilio voluntario en México y España.

En 1967 Gabriel García Márquez adquiere fama mundial con la publicación de "Cien años de soledad", crónica de la familia Buendía en el pueblo de Macondo.

Tiempo después publica "Relato de un náufrago" (1970), "Crónica de una muerte anunciada" (1981), "El amor en los tiempos del cólera" (1985) y "Noticia de un secuestro" (1996).

En 1982 Gabriel García Márquez recibe el Premio Nobel de Literatura y su nombre queda asociado con el realismo mágico y la literatura universal.

Libros destacados

  • Cien años de soledad (1967)
  • Relato de un náufrago (1970)
  • Crónica de una muerte anunciada (1981)
  • El amor en los tiempos del cólera (1985)
  • Del amor y otros demonios (1994)
  • Noticia de un secuestro (1996)

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