Frases de Gabriel García Márquez

Y sin darle tiempo al pánico se liberó de la materia turbia que le impedía vivir. Le confesó que no tenía un instante sin pensar en ella, que cuanto comía y bebía tenía el sabor de ella, que la vida era ella a toda hora y en todas partes, como sólo Dios tenía el derecho y el poder de serlo, y que el gozo supremo de su corazón sería morirse con ella. Del amor y otros demonios

Frases de "Del amor y otros demonios" (1994) Frases de Pánico


Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos, y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir, y volver a hacer bien cualquier cosa que hubieran hecho mal en el pasado. Pero tuvo que rendirse ante la intransigencia de la muerte. El amor en los tiempos del cólera

Frases de "El amor en los tiempos del cólera" (1985) Frases de Rendirse


-Has dicho que escribir es un placer. También has dicho que es un sufrimiento. ¿En qué quedamos? -Las dos cosas son ciertas. Cuando estaba comenzando, cuando estaba descubriendo el oficio, era un acto alborozado, casi irresponsable. En aquella época, recuerdo, después de que terminaba mi trabajo en el periódico, hacia las dos o tres de la madrugada, era capaz de escribir cuatro, cinco, hasta diez páginas de un libro. Alguna vez, de una sola sentada, escribí un cuento. El olor de la guayaba

Frases de "El olor de la guayaba" (1982) Frases de Sobre el oficio de escribir


Así que vete a buscar ahora mismo a esa pobre criatura aunque sea verdad lo que te dicen los celos, sea como sea, que lo bailado no te lo quita nadie. Pero eso sí, sin romanticismos de abuelo. Despiértala, tíratela hasta por las orejas con esa pinga de burro con que te premió el diablo por tu cobardía y tu mezquindad. En serio, terminó con el alma: no te vayas a morir sin probar la maravilla de tirar con amor. Memoria de mis putas tristes

Frases de "Memoria de mis putas tristes" (2004) Frases de Hacer el amor


A sólo dos cuadras del cuartel el secretario del juzgado era feliz. Había pasado la mañana dormitando en el fondo de la oficina, y sin que hubiera podido evitarlo vio los senos espléndidos de Rebeca de Asís. Fue como un relámpago á1 mediodía: de pronto se había abierto la puerta del baño, y la fascinante mujer, sin nada más que una toalla enrollada en la cabeza, lanzó un grito silencioso y se apresuró a cerrar la ventana. La mala hora

Frases de "La mala hora" (1962) Frases de Senos


Entonces cruzó los brazos contra el pecho y empezó a oír las voces radiantes de los esclavos cantando la salve de las seis en los trapiches, y vio por la ventana el diamante de Venus en el cielo que se iba para siempre, las nieves eternas, la enredadera nueva cuyas campánulas amarillas no vería florecer el sábado siguiente en la casa cerrada por el duelo, los últimos fulgores de la vida que nunca más, por los siglos de los siglos, volvería a repetirse. El general en su laberinto

"El general en su laberinto" (1989) Frases de "El general en su laberinto" (1989) Frases de Florecer


Al atardecer enfrenté el aguacero, cuyos vientos huracanados amenazaban con desquiciar la casa. Sufrí un ataque de estornudos sucesivos, me dolía el cráneo y tenía fiebre, pero me sentía poseído por una fuerza y una determinación que nunca tuve a ninguna edad y por ninguna causa. Puse calderos en el piso para recoger las goteras, y me di cuenta de que habían aparecido otras nuevas desde el invierno anterior. La más grande había empezado a inundar el flanco derecho de la biblioteca. Memoria de mis putas tristes

Frases de "Memoria de mis putas tristes" (2004) Frases de Aguacero


La geometría fue más compasiva tal vez por obra y gracia de su prestigio literario. La aritmética, por el contrario, se comportaba con una simplicidad hostil. Todavía hoy, para hacer una suma mental, tengo que desbaratar los números en sus componentes más fáciles, en especial el siete y el nueve, cuyas tablas no pude nunca memorizar. De modo que para sumar siete y cuatro le quito dos al siete, sumo el cuatro al cinco que me queda y al final vuelvo a sumar el dos: ¡Once! Vivir para contarla

Frases de "Vivir para contarla" (2002) Frases de Aritmética


Primero que todo, perdónenme que hable sentado, pero la verdad es que si me levanto corro el riesgo de caerme de miedo. De veras. Yo siempre creí que los cinco minutos más terribles de mi vida me tocaría pasarlos en un avión y delante de veinte a treinta personas, no delante de doscientos amigos como ahora. Afortunadamente, lo que me sucede en este momento me permite empezar a hablar de mi literatura, ya que estaba pensando que yo comencé a ser escritor en la misma forma que me subí a este estrado: a la fuerza. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Ser escritor


Se acordó de Macondo. El coronel esperó diez años a que se cumplieran las promesas de Neerlandia. En el sopor de la siesta vio llegar un tren amarillo y polvoriento con hombres y mujeres y animales asfixiándose de calor, amontonados hasta en el techo de los vagones. Era la fiebre del banano. En veinticuatro horas transformaron el pueblo. "Me voy", dijo entonces el coronel. "El olor del banano me descompone los intestinos". Y abandonó a Macondo en el tren de regreso, el miércoles veintisiete de junio de mil novecientos seis a las dos y dieciocho minutos de la tarde. El coronel no tiene quien le escriba

Frases de "El coronel no tiene quien le escriba" (1961) Frases de Macondo


Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Idioma


A ustedes, soñadores con menos de cuarenta años, les corresponde la tarea histórica de componer estos entuertos descomunales. Recuerden que las cosas de este mundo, desde los trasplantes de corazón hasta los cuartetos de Beethoven estuvieron en la mente de sus creadores antes de estar en la realidad. No esperen nada de siglo XXI , que es el siglo XXI el que los espera todo de ustedes. Un siglo que no viene hecho de fábrica sino listo para ser forjado por ustedes a nuestra imagen y semejanza, y que sólo será tan glorioso y nuestro como ustedes sean capaces de imaginarlo. Yo no vengo a decir un discurso

Frases de "Yo no vengo a decir un discurso" (2010) Frases de Soñador

Influencias

Autores relacionados

Carlos Fuentes Jorge Luis Borges Julio Cortázar Mario Vargas Llosa Pablo Neruda

Gabriel García Márquez


Escritor, novelista, editor, guionista y periodista colombiano, autor de "Cien años de soledad" (1967), "Relato de un náufrago" (1970), "Crónica de una muerte anunciada" (1981), "El amor en los tiempos del cólera" (1985) y "Noticia de un secuestro" (1996).

Nombres

AliasGabito, Gabo

Biografía Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez nace en Aracataca, de padre farmacéutico Gabriel Eligio García y madre ama de casa Luisa Santiaga Márquez.

Tras un tiempo en un internado en Barranquilla, ingresa en el colegio jesuita San José (hoy Instituto San José) y continúa sus estudios en el Liceo Nacional de Zipaquirá (Bogotá).

En 1948 Gabriel García Márquez empieza a trabajar como reportero del periódico "El Universal", y un año después en "El Heraldo".

Debido a sus ideas políticas se enfrenta con el dictador Laureano Gómez y con su sucesor, el general Gustavo Rojas Pinilla, y pasa las décadas de 1960 y 1970 en un exilio voluntario en México y España.

En 1967 Gabriel García Márquez adquiere fama mundial con la publicación de "Cien años de soledad", crónica de la familia Buendía en el pueblo de Macondo.

Tiempo después publica "Relato de un náufrago" (1970), "Crónica de una muerte anunciada" (1981), "El amor en los tiempos del cólera" (1985) y "Noticia de un secuestro" (1996).

En 1982 Gabriel García Márquez recibe el Premio Nobel de Literatura y su nombre queda asociado con el realismo mágico y la literatura universal.

Libros destacados

  • Cien años de soledad (1967)
  • Relato de un náufrago (1970)
  • Crónica de una muerte anunciada (1981)
  • El amor en los tiempos del cólera (1985)
  • Del amor y otros demonios (1994)
  • Noticia de un secuestro (1996)

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