Frases de Gabriel García Márquez - Página 12

Gabriel García Márquez

320. Todo lo que suena es música, incluidos los platos y los cubiertos en el lavadero, siempre que cumplan la ilusión de indicarnos por dónde va la vida. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Melodía


321. Lo mejor será que los europeos se vengan para acá y que nosotros nos vayamos para Europa. Así sabrá todo el mundo lo que pasa en su respectivo país. "El coronel no tiene quien le escriba" (1961), Gabriel García Márquez

País


322. Había perdido en la espera la fuerza de los muslos, la dureza de los senos, el hábito de la ternura, pero conservaba intacta la locura del corazón. "Cien años de soledad" (1967), Gabriel García Márquez

Dureza


323. Sin embargo, algo extraño me ocurría cuando sentía deseos de morir: inmediatamente empezaba a pensar en un peligro. Ese pensamiento me infundía renovadas fuerzas para resistir. "Relato de un náufrago" (1970), Gabriel García Márquez

Resistir


324. No nos fue posible encontrar otra historia como aquélla, porque no era de las que se inventan en el papel. Las inventa la vida, y casi siempre a golpes. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Historia


325. Gabito no engaña a nadie -le dijo ella con una sonrisa inocente-, lo que pasa es que a veces hasta Dios tiene que hacer semanas de dos años. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Engañar


326. Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez. "El amor en los tiempos del cólera" (1985), Gabriel García Márquez

Ser humano


327. Tenía que enseñarle a pensar en el amor como un estado de gracia que no era un medio para nada, sino un origen y un fin en sí mismo. "El amor en los tiempos del cólera" (1985), Gabriel García Márquez

Gracia


328. (...) Era consciente de su torpeza para entenderse con mujeres. Le parecían dotadas de un uso de razón intransferible para navegar sin tropiezos por entre los azares de la realidad. "Del amor y otros demonios" (1994), Gabriel García Márquez

Torpeza


329. (...) Ni tampoco se vaya con su familia para los Estados Unidos, que son omnipotentes y terribles, y con el cuento de la libertad terminarán por plagarnos a todos de miserias. "El general en su laberinto" (1989), Gabriel García Márquez

Estados Unidos


330. Hasta la adolescencia, la memoria tiene más interés en el futuro que en el pasado, así que mis recuerdos del pueblo no estaban todavía idealizados por la nostalgia. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Nostalgia


331. No tengo que decirlo, porque se me distingue a leguas: soy feo, tímido y anacrónico. Pero a fuerza de no querer serlo he venido a simular todo lo contrario. "Memoria de mis putas tristes" (2004), Gabriel García Márquez

Simular


332. Tenía la impresión de que si lo hubiéramos rozado con la uña el cuerpo se habría desquebrajado, convertido en un montón de aserrín humano. "La Hojarasca" (1955), Gabriel García Márquez

Cuerpo


333. Son mentiras y no lo son -dijo el presidente con una calma celestial-. Tratándose de un presidente, las peores ignominias pueden ser las dos cosas al mismo tiempo: verdad y mentira. "Doce cuentos peregrinos" (1992), Gabriel García Márquez

Presidente


334. El clima de su respiración era el mismo de la voz, y su niel exhalaba un hálito tenue que sólo podía ser el olor propio de su belleza. "Doce cuentos peregrinos" (1992), Gabriel García Márquez

Respiración


335. Le dejaba papelitos de amor debajo de la almohada, en los bolsillos de la bata, en los sitios menos pensados. Eran mensajes de un apremio desgarrador capaz de estremecer a las piedras. "Doce cuentos peregrinos" (1992), Gabriel García Márquez

Bolsillos


336. Hay un instante en que ya no se siente dolor. La sensibilidad desaparece y la razón empieza a embotarse hasta cuando se pierde la noción del tiempo y del espacio. "Relato de un náufrago" (1970), Gabriel García Márquez

Insensibilidad


337. No creo en el mito romántico de que el escritor debe pasar hambre, debe estar jodido, para producir. Se escribe mejor habiendo comido bien y con una máquina eléctrica. "El olor de la guayaba" (1982), Gabriel García Márquez

Ser escritor


338. Me costó mucho aprender a leer. No me parecía lógico que la letra m se llamara eme, y sin embargo con la vocal siguiente no se dijera emea sino ma. "Vivir para contarla" (2002), Gabriel García Márquez

Aprender a leer


339. Ahora empiezo a creer que de nada valdrá mi compromiso contra la ferocidad de un pueblo, y que estoy acorralado, cercado por los odios y la impenitencia de una cuadrilla de resentidos. "La Hojarasca" (1955), Gabriel García Márquez

Resentimiento


340. -Qué hay de noticias -preguntó el coronel. El médico le dio varios periódicos. -No se sabe -dijo-. Es difícil leer entre líneas lo que permite publicar la censura. "El coronel no tiene quien le escriba" (1961), Gabriel García Márquez

Noticias


341. Toda la bondad, los extravíos y los padecimientos del pueblo penetraron hasta su corazón cuando tragó la primera bocanada de aquel aire que era una humedad azul llena de gallos. "Los funerales de la Mamá Grande" (1962), Gabriel García Márquez

Humedad


342. Si tienes ganas de hacer algo, hazlo ahora -dijo la mujer-. Después, aunque te estés muriendo de sed no tomes agua en ninguna parte. Sobre todo, no vayas a llorar. "Los funerales de la Mamá Grande" (1962), Gabriel García Márquez

Sed


343. La voluntad de Dios es inescrutable...Pero lo dijo sin mucha convicción, en parte porque la experiencia lo había vuelto un poco escéptico, y en parte por el calor. "Los funerales de la Mamá Grande" (1962), Gabriel García Márquez

Voluntad de Dios


344. Durante cuatro años él le reiteró su amor, y ella encontró siempre la manera de rechazarlo sin herirlo, porque aunque no conseguía quererlo ya no podía vivir sin él. "Cien años de soledad" (1967), Gabriel García Márquez

Sin ti


345. No sé cuánto tiempo estuve así...Sólo sé que tenía dos preocupaciones al mismo tiempo: que me descansaran los pulmones y que no se volviera a voltear la balsa. "Relato de un náufrago" (1970), Gabriel García Márquez

Preocupación


346. Fue Kafka que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los diecisiete años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. "El olor de la guayaba" (1982), Gabriel García Márquez

Ser escritor


347. (...) Abrieron los ojos, sondearon sus almas, se miraron a la cara con la mano en el corazón, y comprendieron que estaban tan identificados que preferían la muerte a la separación. "Cien años de soledad" (1967), Gabriel García Márquez

Separación


348. Está mal que tengan en el cuarto de servicio un bote de remos que no les sirve para nada -dijo el padre-. Pero está peor que quieran tener además equipos de buceo. "Doce cuentos peregrinos" (1992), Gabriel García Márquez

Bote

Autores relacionados

Carlos Fuentes Jorge Luis Borges Julio Cortázar Mario Vargas Llosa Pablo Neruda