Frases de Francisco de Quevedo

Cuerpo que no le arma su corazón, las armas le esconden; más no le arman.

Frases de Armas


El hombre va como los peones: de casilla en casilla sin poder atrapar a la dama.

Frases de Peones


Para conservar la salud y cobrarla si se pierde, conviene alargar en todo y en todas maneras el uso del beber vino, por ser, con moderación, el mejor vehículo del alimento y la más eficaz medicina.

Frases de Beber


Dijo la rana al mosquito desde una tinaja: más quiero morir en el vino que vivir en el agua...

Frases de Rana


No es menos ofensiva arma la caricia en las mujeres, que la espada en los hombres.

Frases de Caricia


No es el filósofo el que sabe donde esta el tesoro sino el que trabaja y lo saca.

Frases de Tesoro


El ocio es la pérdida del salario.

Frases de Ocio


No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa.

Frases de Camisa


No hay cosa que más avive el amor que el temor de perder al ser amado.

Frases de Temor


Creyendo lo peor, casi siempre se acierta.

Frases de Peor


Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.

Frases de Humildad


Los verdaderos grandes son los de ánimo grande.

Frases de Ánimo

Influencias

Autores relacionados

Félix Lope De Vega Garcilaso de la Vega Luis de Góngora Miguel De Cervantes Saavedra Pedro Calderón De La Barca

Ocupación

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Francisco de Quevedo

Frases de Francisco de Quevedo

Escritor, moralista, erudito y político español, perteneciente al Siglo de Oro y una de las figuras de la literatura española más influyente.

Biografía Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo se crió rodeado de nobles y potentados, ya que sus padres desempañaban altos cargos y trabajaban para la reina Ana de Austria.

Sus primeros estudios los curso con los jesuitas en Madrid y luego se trasladó a Alcalá, estudiando en la Universidad de Alcalá de Henares y de Valladolid, ciudad ésta donde adquirió su fama de gran poeta y se hizo famosa su rivalidad con Luis de Góngora.

En 1606, Francisco de Quevedo se trasladó a Madrid y continuó sus estudios de teología.

Conoció al duque de Osuna y tiempo después, en 1613 lo acompaño como secretario de Estado a Sicilia (Italia), regresando en 1616 y recibiendo el hábito de caballero de la Orden de Santiago.

Con la caída del duque de Osuna (1620), la obra de Francisco de Quevedo fue prohibida y él encerrado en la Torre de Juan Abad durante tres años.

En 1632, recomendado por el conde-duque de Olivares, fue nombrado secretario real, pero sus escritos y críticas satíricas contra la corte hicieron que lo encarcelaran por segunda vez en 1639, un cautiverio más duro y despiadado en el monasterio de San Marcos.

Francisco de Quevedo estuvo alojado cinco años en una celda oscura y húmeda, más abajo del nivel del río, que daño su salud y precipitó su fin.

Atacado por dolores tremendos, casi ciego y llagado, fue absuelto y puesto en libertad en 1643, pero empobrecido física y moralmente, murió dos años después.

Libros destacados

  • Política de Dios, gobierno de Cristo (1617)
  • Vida de Santo Tomás de Villanueva (1620)
  • Sueños (1627)
  • Memorial por el patronato de Santiago (1627)
  • Lince de Italia y zahorí español (1628)
  • El chitón de Tarabillas (1630)

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