Frases de Edith Wharton

Simplemente sentía que si podía llevarse la imagen del pedazo de tierra sobre el cual ella caminaba, y la manera en que el cielo y el mar lo circundaban, el resto del mundo podría parecer un poco menos vacío. La edad de la inocencia

Frases de "La edad de la inocencia" (1920) Frases de Desierto


Las mujeres deben ser libres, tan libres como lo somos nosotros declaró, descubriendo que estaba demasiado irritado para medir sus terribles consecuencias. La edad de la inocencia

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Una mentira sonriente, burlona, bromista, vigilante e incesante. Una mentira de día, una mentira de noche, una mentira en cada roce de la mano y en cada mirada; Una mentira en cada caricia y cada disputa; Una mentira en cada palabra y en cada silencio. La edad de la inocencia

Frases de "La edad de la inocencia" (1920) Frases de Falsedad


Con un escalofriante presentimiento vio su matrimonio igual al de la mayoría de los que lo rodeaban: una monótona asociación de intereses materiales y sociales que se mantenía por la ignorancia de una de las partes y la hipocresía de la otra. La edad de la inocencia

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Pero al cabo de un momento, lo venció la sensación de estar desperdiciando y arruinando algo. Allí estaban, tan cerca uno del otro, confinados a ese cuarto, a salvo, y sin embargo tan encadenados a sus respectivos destinos que bien podrían estar separados por el mundo entero. La edad de la inocencia

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Quiero... Quiero de algún modo irme contigo a un mundo donde palabras como esa... Categorías como esa... No existan. Donde seamos simplemente dos seres humanos que se aman, que son la vida entera el uno para el otro; y donde nada más en la tierra importe. La edad de la inocencia

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Se había casado (como la mayoría de los jóvenes) porque encontró una muchacha absolutamente encantadora en un momento en que terminaban, con prematuro disgusto, una serie de aventuras sentimentales sin objeto; y ella representó la paz, la estabilidad, la camaradería, y el equilibrado sentimiento de un deber ineludible. La edad de la inocencia

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Se inclinó y apoyó sus labios en las manos de ella, que estaban frías e inertes. La condesa las retiró, y él se dirigió hacia la puerta, encontró su abrigo y su sombrero a la mortecina luz de la lámpara de gas del vestíbulo, y se sumergió en la noche invernal, estallando en la tardía elocuencia de los seres incapaces de expresarse en el momento oportuno. La edad de la inocencia

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Los muy buenos no me convencieron; me pareció que nunca habían tenido tentaciones. Pero tú sabías; tú comprendías; tú habías sentido el mundo exterior arrastrarte con sus manos doradas, y sin embargo tú odiabas las cosas que exige a su vez; odiabas esa felicidad comprada con deslealtad y crueldad e indiferencia. Eso era algo que yo nunca había conocido, y es lo mejor de cuanto he conocido. La edad de la inocencia

Frases de "La edad de la inocencia" (1920) Frases de Insensibilidad


Una buena conversación, no hay nada mejor, ¿No es cierto? El aire de las ideas es el único aire que merece respirarse. La edad de la inocencia

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Ayer no podría haber hablado así, porque cuando estamos separados y trato de verte, todo pensamiento se quema en una gran llama. Pero llegas, y eres tanto más de lo que recordaba, y lo que quiero de ti es muchísimo más que una hora o dos de vez en cuando, con desiertos de sed esperando entre medio, que puedo sentarme perfectamente a tu lado, como ahora, con esa otra visión en mi mente, confiando con toda tranquilidad en que se convertirá en realidad. La edad de la inocencia

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-Pero por Dios... ¿Me pides que nos escapemos? -dijo riendo. -Si quieres...- ¡Entonces me amas de verdad, Newland! ¡Soy tan feliz! Y entonces, ¿Por qué no ser más felices? -Pero no podemos conducirnos como personajes de novela, ¿No es cierto? - ¿Por qué no, por qué no, por qué no? Pareció un poco molesta con su insistencia. Sabía muy bien que no podían, pero era cansador tener que elaborar una explicación. -No soy lo suficientemente inteligente como para discutir contigo. Pero este tipo de cosas son algo vulgar, ¿No crees? -sugirió, aliviada por haber dado con una palabra que, con toda seguridad, iba a dar por terminado el asunto. - ¿Tanto miedo tienes, entonces, de ser vulgar? Se sintió evidentemente desconcertada por esta pregunta. La edad de la inocencia

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Influencias

Autores relacionados

Charles Dickens Edward Morgan Forster Harriet Beecher Stowe Herbert George Wells Sinclair Lewis

Edith Wharton

Edith Wharton

Escritora, novelista y diseñadora estadounidense, autora de "La casa de la alegría" (1905), "Madame de Treymes" (1907), "Ethan Frome" (1911), "La edad de la inocencia" (1920) y "Una mirada atrás" (1934).

Nombres

RealEdith Newbold Jones

Biografía Edith Wharton

Edith Newbold Jones, más conocida como Edith Wharton, nace en una familia rica que le proporciona una sólida educación privada.

En 1885 contrae matrimonio con el banquero Edward Robbins Wharton, doce años mayor que ella, pero las reiteradas y públicas infidelidades de él la afectaron profundamente.

Desde fines del siglo XIX, Edith Wharton produjo un gran número de novelas, libros de viajes y relatos, publicando su primer novela, "El valle de la decisión", en 1902.

En 1907 se establece en forma definitiva en Francia, primero en París y a partir de 1919 en sus dos casas de campo: Pavilion Colombe (Saint-Brice-sous-Foret) y en el antiguo convento de Sainte-Claire le Chateau (Hyères).

Cuando comienza la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Edith Wharton trabaja para la Cruz Roja con los refugiados, por lo que el gobierno francés le otorgó la cruz de la Legión de Honor.

Fue miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras (1926) y del Instituto Nacional de las Artes y las Letras, además de ser la primer mujer nombrada Doctor honoris causa por la Universidad de Yale (1923).

En sus novelas, Edith Wharton describe las numerosas contradicciones de una sociedad atrapada en el desapasionamiento de la Época victoriana.

Libros destacados

  • La casa de la alegría (1905)
  • Ethan Frome (1911)
  • La edad de la inocencia (1920)
  • Madame de Treymes (1907)
  • La renuncia (1925)
  • Una mirada atrás (1934)

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