Frases de Dashiell Hammett

Cuando a un hombre le matan a su socio, se supone que debe actuar de alguna forma. Da lo mismo la opinión que pudiera tener de él. Era su socio, y debe hacer algo. Añade a eso que mi profesión es la de detective. Bueno, cuando matan a un miembro de una sociedad de detectives, es mal negocio dejar que el asesino escape. Es mal negocio desde todos los puntos de vista, y no sólo para esa sociedad en particular, sino también para todos los policías y detectives del mundo. Si te cuelgan, El halcón maltés

Frases de "El halcón maltés" (1930) Frases de Socio


Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior, y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en media de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente. Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio. Spade & Archer, El halcón maltés

Frases de "El halcón maltés" (1930) Frases de Satanás


Los edificios hacían gala de una arquitectura afectada. Quizá había conocido tiempos mejores. Los altos hornos, con sus chimeneas de ladrillo levantadas al sur frente a una sombría montaña, habían impregnado la antigua pomposidad de una capa de suciedad ocre y de un humo espeso. En consecuencia, sus cuarenta mil habitantes vivían en una ciudad fea, hundida en un valle limitado por dos insípidos montes; las minas contribuían en gran manera a la fealdad general. Perdido entre las nubes negras que salían de las chimeneas de los altos hornos, se veía el cielo. Una mujer vestida de verde y un hombre vestido de gris, Cosecha roja

"Cosecha roja" (1929) Frases de "Cosecha roja" (1929) Frases de Humo


En la fotografía que ilustraba el reportaje podía verse la imagen de un hombre inteligente, con el cabello rizado, los ojos y la boca sonriente, un hoyuelo en el mentón y corbata a rayas. Su muerte estaba explicada en pocas palabras. Cuatro disparos le habían alcanzado en el estómago, el pecho y la espalda, a las once menos veinte de la noche anterior; murió en el acto. Los disparos provenían del 1.100 de Hurricane Street. Los vecinos que al oír los impactos se asomaron a la ventana vieron el cadáver tendido en la acera. Había un hombre y una mujer inclinados sobre él. La oscuridad de la calle no permitía distinguir nada con claridad. Nadie tuvo tiempo de salir a la calle antes de que el hombre y la mujer se marcharan. Nadie pudo explicar cómo eran. Nadie los vio alejarse. Las seis balas destinadas a Willsson habían salido de una pistola del calibre 32. Dos de ellas habían ido a estrellarse contra la fachada de una casa. La policía estudió la trayectoria de estas balas y dedujo que el tirador debió apostarse en un callejón que desembocaba al otro lado de la calle. Era todo lo que se sabía. El zar de Poisonville, Cosecha roja

"Cosecha roja" (1929) Frases de "Cosecha roja" (1929) Frases de Pistola


- ¿Quién le ha matado? -pregunté. El hombre gris se rascó la cabeza y dijo: -Alguien con una pistola. Una mujer vestida de verde y un hombre vestido de gris, Cosecha roja

"Cosecha roja" (1929) Frases de "Cosecha roja" (1929) Frases de Pistola


Todos éramos gentes honradas e inteligentes, hombres adultos que sabían por experiencia que nadie, sea quien sea, puede hacer lo que le dé la gana. Todo el mundo tenía que ceder alguna vez. Para tener lo que uno quería, era preciso dar a los demás lo suyo. La conferencia de paz, Cosecha roja

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En el Big Ship de Butte oí por primera vez a un minero pelirrojo de nombre Hickey Dewey que llamaba Poisonville a la ciudad de Personville. Tenía la costumbre de convertir las erres en diptongos, así que me importó poco su manera de nombrar la ciudad. Luego volví a oír el mismo nombre de boca de hombres capaces de pronunciar bien la erres. Lo tomé como una muestra más del humor vulgar que anima los retruécanos propios de la jerga de los bajos fondos. Unos años después fui a Personville y comprendí el exacto significado de esta palabra. Una mujer vestida de verde y un hombre vestido de gris, Cosecha roja

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-Bonito método científico usáis los detectives. Teniendo en cuenta que eres un cuarentón, solterón y cabezota, tienes una manera de trabajar totalmente incoherente. -Hay veces que se debe tener un método -dije-. Pero otras, basta con remover las cosas ocultas. Es un buen sistema... Si eres fuerte para poder mantenerte vivo y tienes los ojos abiertos para ver lo que has estado buscando cuando por fin aparece. Se busca un criminal, hombre o mujer, Cosecha roja

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Le apunté a un ojo con el cañón de la pistola y dije: -Está consiguiendo que parezcamos un par de payasos. No se mueva mientras me pongo en pie o le hago un boquete en la cabeza, a ver si por ahí le pueden meter un cerebro. Un asunto nuevo, Cosecha roja

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¿Es celosa? -pregunté para atajar sus rugidos-. Si no gritara le oiría mejor. No estoy sordo... ¿Tenía celos? -Sí -dijo sin gritar ahora-, y además es dominante, caprichosa, suspicaz, avara, miserable, ¿Tenía celos? -Sí -dijo sin gritar ahora-, y además es dominante, caprichosa, suspicaz, avara, miserable, desconsiderada, mentirosa, egoísta, es el mismísimo diablo. El zar de Poisonville, Cosecha roja

"Cosecha roja" (1929) Frases de "Cosecha roja" (1929) Frases de Miserable


El vigilante del Banco, un viejecito inofensivo, tomó aire y nos contó lo sucedido: -Al principio no dieron tiempo de reaccionar. Entraron de improviso. Y ¡Qué rápido fue todo! Fueron de ventanilla en ventanilla, llevándoselo todo. No pude reaccionar. Así que pensé: "Está bien, chicos, ahora no tenéis problemas, pero os las vais a ver moradas para salir". Así lo hice, pueden creerlo. Corrí a la puerta persiguiéndoles al tiempo que disparaba mi vieja pistola. A ése de ahí le alcancé cuando intentaba subir al coche. No le di a nadie más porque ya no tenía balas en el cargador, es muy difícil disparar así, de pie en la... Noonan cortó la explicación, y le dio palmaditas en la espalda al viejo inútil, hasta que se cansó. Le dijo: -Muy bien, Muy bien. Jerry, fuera de juego, Cosecha roja

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Me estoy convirtiendo en un ser brutalmente sediento de sangre... Láudano, Cosecha roja

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Contexto histórico

Comunismo Generación perdida Primera Guerra Mundial Segunda Guerra Mundial

Influencia en las frases de Dashiell Hammett

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Lillian Hellman

Ocupación

Escritores » Escritores siglo XX » Escritores de Estados Unidos

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Dashiell Hammett

Frases de Dashiell Hammett

Frases de Dashiell Hammett: Escritor, novelista y guionista estadounidense, autor de "Aquel asunto del rey" (1928), "Cosecha roja" (1929), "El halcón maltés" (1930) y "Dinero sangriento" (1943).

Nombres

RealSamuel Dashiell Hammett
SeudónimoDaghull Hammett, Mary Jane Hammett, Peter Collinson, Samuel Dashiell

Biografía Dashiell Hammett

Dashiell Hammett nació en el seno de una familia rural, de padre Richard Thomas Hammett y madre Annie Bond Dashiell y pasó sus primeros años de vida en el Condado St.Mary, al sur del estado de Maryland.

Tras abandonar la escuela primaria en 1907, trabajó en diversos oficios y en diferentes lugares del país, desempeñándose como detective privado en la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton (Pinkerton National Detective Agency) de Baltimore, experiencia que le proporcionaría material para sus novelas.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Dashiell Hammett se alistó en el "American Field Service", un servicio voluntario de ambulancias creado en 1914, y fue destinado a Francia para ayudar a los aliados, pero contrajo tuberculosis al poco tiempo y debió regresar.

Tras un periodo depresivo comenzó a escribir relatos inspirados en sus experiencias como detective, publicándolos en la revista "Máscara Negra" (Black Mask) entre 1922 y 1923.

Entre 1929 y 1931 publicó las novelas que le darían prestigio literario, siendo "Cosecha roja" y "La maldición de los Dain" (ambas en 1929), las que le darían fama inmediata y "El halcón maltés" (1930) la que lo consagró.

En 1931 comenzó una relación con la dramaturga Lillian Hellman y un año después publicó su última novela, "El hombre delgado" (1934), para dedicarse luego al activismo de la izquierda política.

Entre 1930 y 1937 fue un activo anti-fascista, afiliándose además al Partido Comunista de los Estados Unidos de América.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Dashiell Hammett fue admitido nuevamente en las fuerzas armadas y se desempeño como sargento en las Islas Aleutianas, donde editaba un periódico del ejército.

Durante el periodo en que Joseph McCarthy fue senador (1947-1957), fue acusado de comunista, integró listas negras y estuvo encarcelado durante seis meses por "actividades antiamericanas" (1951).

Falleció en el Hospital Lennox Hill en Nueva York, debido al cáncer de pulmón que le había sido diagnosticado dos meses antes.

Libros destacados

  • El halcón maltés (1930)
  • Aquel asunto del rey (1928)
  • Cosecha roja (1929)
  • La maldición de los Dain (1929)
  • El hombre delgado (1934)
  • Dinero sangriento (1943)

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