Frases de Clarice Lispector

Hay cosas indestructibles que acompañan el cuerpo hasta la muerte como si hubieran nacido con él. Y una de esas es lo que surge entre un hombre y una mujer que viven juntos ciertos momentos.

Frases de Juntos


¿Quién habrá inventado la silla? Alguien con amor a sí mismo. Inventó, entonces, una mayor comodidad para su cuerpo. Después los siglos se sucedieron y nadie más prestó realmente atención a una silla, pues usarla es casi automático.

Frases de Silla


Hasta que la frágil luminosidad de la madrugada los revelaba. Estaban separados, de pie sobre la colina. Exhaustos, frescos. Habían pasado a través de la oscuridad por el misterio de la naturaleza de los seres.

Frases de Madrugada


Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío.

Frases de Escribir


Nací en Ucrania, pero ya en fuga. Mis padres pararon en una aldea que ni aparece en el mapa, llamada Tchetchelnik, para que yo naciera, y se vinieron al Brasil, adonde llegué con dos meses. De manera que llamarme extranjera es una tontería. Soy más brasileña que rusa, evidentemente...

Frases de Brasil


Echar de menos es un poco como el hambre. Sólo se pasa cuando se come la presencia. Pero, a veces, el echar de menos es tan profundo que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona entera. Esa gana de ser el otro para una unificación entera es uno de los sentimientos más urgentes que se tiene en vida.

Frases de Hambre


El objeto silla siempre me interesó. Miro ésta que es antigua, comprada en un anticuario, y estilo imperio; no se podría imaginar mayor simplicidad de líneas, contrastando con el asiento de fieltro rojo. Amo a los objetos en la medida en que ellos no me aman.

Frases de Silla


Lo que siente nunca dura, lo que siente siempre acaba, y puede no volver nunca. Se encarniza entonces sobre el momento, se traga el fuego, y el fuego dulce arde, arde, flamea. Entonces, ella, que sabe que todo va a acabar, coge la mano libre del hombre, y la enlaza con la suya, ella dulce arde, arde, flamea.

Frases de Volver


(...) Y no olvidar, al comenzar el trabajo, el estar preparada para equivocarme. No olvidar que el error muchas veces se había convertido en mi camino. Siempre que no resultaba cierto lo que pensaba o sentía, entonces se producía una brecha y, si antes hubiese tenido valor, ya habría entrado por ella. Más siempre sentí miedo del delirio y del error. Mi error, no obstante, debía ser el camino de una verdad: pues únicamente cuando me equivoco salgo de lo que conozco y entiendo. Si la "verdad" fuese aquello que puedo entender, terminaría siendo tan sólo una verdad pequeña, de mi tamaño.

Frases de Equivocación


¿Y aquellos padres que llamaron a sus hijos Brasil, Argentina, Colombia, Bélgica y Francia? Por lo menos, usted escapó de ser un país.

Frases de Brasil

Influencias

Autores relacionados

Carlos Drummond de Andrade Fernando Pessoa Joaquim Machado de Assis

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Clarice Lispector

Frases de Clarice Lispector

Escritora, novelista y periodista brasileña, de estilo sumamente innovador, considerada una de las escritoras brasileñas más importantes del siglo XX.

Nombres

SeudónimoTereza Quadros

Biografía Clarice Lispector

Clarice Lispector nace en la aldea de Tchetchelnik (Ucrania), donde los padres se refugiaban, y dos meses después la familia se traslada a la ciudad de Recife, Pernambuco (Brasil).

En 1930, con 10 años de edad, Clarice Lispector pierde a su madre, afectada por una parálisis progresiva, quedando a cargo de su padre.

La familia se traslada a Río de Janeiro en 1934, donde Clarice Lispector termina sus estudios primarios e ingresa a la Facultad Nacional de Derecho en 1939, a la vez que escribía pequeñas contribuciones para periódicos y revistas de la época.

Tras finalizar sus estudios, Clarice Lispector contrae matrimonio con el diplomático brasileño Maury Gurgel Valente, y viaja a Nápoles (Italia) en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Durante su estadía en Italia y luego en Suiza y Estados Unidos, Clarice Lispector prestó auxilio en hospitales de la Cruz Roja a soldados brasileños heridos.

Tras breves estadías en Inglaterra y Francia, Clarice Lispector tuvo su primer hijo, llamado Paulo, en Berna (Suiza).

En 1949 la familia retorna a Río de Janeiro, y Clarice Lispector comienza una intensa actividad periodística escribiendo para un periódico local.

En 1952 la familia se traslada a Washington D.

C.

(Estados Unidos) y un año después nace su segundo hijo, Pedro.

En 1959, Clarice Lispector termina la relación con su marido y regresa a Brasil, donde vuelve a la actividad periodística, escribiendo artículos y columnas de opinión en medios locales.

En 1966, Clarice Lispector se duerme con un cigarrillo encendido, provocando un incendia en el dormitorio que destruyó la habitación y le provoca fuertes quemaduras y un daño considerable en su mano derecha.

El accidente repercutió profundamente en su estado de ánimo, y las cicatrices y marcas en el cuerpo le causaron frecuentes depresiones, a pesar del amparo de amigos.

En 1977, un cáncer termina con la vida de Clarice Lispector, la gran escritora brasileña.

Libros destacados

  • La pasión según G.H (1964)
  • La hora de la estrella (1977)
  • Cerca del corazón salvaje (1944)
  • La ciudad sitiada (1949)
  • Lazos de familia (1960)
  • Aprendizaje o El libro de los placeres (1969)

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