Frases de Charles Dickens - Página 3

Charles Dickens

73. -No pretendo ser la esencia de la sensibilidad, pero soy bastante más delicado que tú. -Eres más afortunado solamente. "Historia de dos ciudades" (1859), Charles Dickens

Sensibilidad


74. La incalificable verdad es que cuando amaba a (...) con amor de hombre, la amaba sólo y sencillamente por considerarla irresistible. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Irresistible


75. Durante toda la vida, nuestras peores debilidades y bajezas se cometen a causa de las personas a quienes más despreciamos. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Decadencia


76. Tan irresistible era la fuerza del océano que lo arrastraba, que, para él, era tan impracticable respirar como volver la cabeza. "Historia de dos ciudades" (1859), Charles Dickens

Irresistible


77. -Un caballero no puede tener una taberna, ¿No es así? -Pregunté. -De ningún modo, pero una taberna puede tener un caballero. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Caballero


78. Si usted pudiera ver mis pies cuando no llevo botas, se haría una idea de lo que es cariño no correspondido.

Pie


79. El sabio principio del socorro exterior es dar a los pobres precisamente aquello que no necesitan, para que, así, se cansen de venir. "Oliver Twist" (1839), Charles Dickens

Cinismo


80. Ya no me quedaba nada más que un vasto desierto, que se extendía a mi alrededor irrompible, hacia el horizonte oscuro. "David Copperfield" (1850), Charles Dickens

Desierto


81. Tenga presente que si cometo un error, lo que me ocurre algunas veces, no habrá en el mundo quien sea capaz de repararlo. "Historia de dos ciudades" (1859), Charles Dickens

Error


82. Si por el camino recto no puedes llegar a ser una persona extraordinaria, jamás lo conseguirás yendo por los caminos torcidos. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Caminos


83. Y hasta las mismas ratas, que aquí y allá yacían corrompiéndose en aquella podredumbre, tenían un repugnante y famélico aspecto. "Oliver Twist" (1839), Charles Dickens

Repugnante


84. Al igual que la enfermedad y la tristeza, no hay nada en el mundo tan irresistiblemente contagioso como la risa y el buen humor. "Cuento de Navidad" (1843), Charles Dickens

Buen humor


85. ¡Hasta él llegaban por el aire miles de aromas, relacionados con millares de pensamientos, alegrías, esperanzas y preocupaciones olvidados hacía mucho tiempo! "Cuento de Navidad" (1843), Charles Dickens

Preocupación


86. Las modas son como las personas. Llegan, sin que nadie sepa cómo, cuándo o por qué, y se van del mismo modo. "David Copperfield" (1850), Charles Dickens

Moda


87. Renta anual de veinte libras, gasto anual de diecinueve; Resultado, felicidad. Renta anual de veinte libras, gasto anual de veinte y media; Resultado, miseria. "David Copperfield" (1850), Charles Dickens

Renta


88. Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura. "Historia de dos ciudades" (1859), Charles Dickens

Edad


89. No estoy acostumbrada a detenerme por obstáculos tan débiles como tú, y voy a destrozarte si no te apartas de esta puerta. "Historia de dos ciudades" (1859), Charles Dickens

Obstáculos


90. La vida está compuesta de muchas despedidas unidas una a otra, y un hombre es herrero, otro es platero, otro joyero y otro broncista. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Despedida


91. La dignidad, y no pocas veces la santidad, son con harta frecuencia, y en mayor escala de lo que muchos creen, cuestión de traje. "Oliver Twist" (1839), Charles Dickens

Santidad


92. Es un hecho maravilloso y digno de reflexionar sobre él, que cada uno de los seres humanos es un profundo secreto para los demás. "Historia de dos ciudades" (1859), Charles Dickens

Profundo


93. En una palabra: me era imposible separarla, en el pasado o en el presente, de la razón más profunda de mi propia vida. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Imposible


94. El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.

Cuerdas


95. Los afanes de los hombres apuntan a determinados objetivos que habrán de alcanzar, si son perseverantes...Pero si eligen otra senda, distinto será el final. "Cuento de Navidad" (1843), Charles Dickens

Senda


96. La amaba contra toda razón, contra toda promesa, contra toda paz y esperanza y contra la felicidad y el desencanto que pudiera haber en ello. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Amar es correr riesgos


97. En su deseo de establecerse matrimonialmente, cualquiera podría suponer que ha pasado su corta existencia en la contemplación perpetua de la felicidad doméstica. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Contemplación


98. Estoy convencido de que aquella falta de memoria con respecto a tales detalles me hicieron llorar interiormente, que es el llanto más triste de todos. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Llanto


99. Ahora me doy cuenta de que mis reglas de oro han sido no hacer nada a medias y no menospreciar ninguna de mis tareas, cualesquiera que fueran. "David Copperfield" (1850), Charles Dickens

Menospreciar


100. Hay que soportar con valor las contrariedades, sin dejarnos asustar...Hay que sostener el papel hasta el fin. Hay que desafiar a la desgracia hasta el fin. "David Copperfield" (1850), Charles Dickens

Soportar


101. Todos ésos me odiaban con el odio que despierta la codicia y el desengaño. Sin embargo, empezaron a lisonjearme por mi prosperidad con la mayor bajeza. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Desengaño


102. Celebraré la Navidad de todo corazón y procuraré hacer lo mismo durante todo el año. Viviré en el pasado, en el presente y en el futuro. "Cuento de Navidad" (1843), Charles Dickens

Navidad


103. Una de las características más sobresalientes de aquel fantasma (...) era que, a pesar de su gigantesco tamaño, podía acomodarse en cualquier sitio sin dificultad. "Cuento de Navidad" (1843), Charles Dickens

Fantasma


104. Siempre he tenido el defecto de buscar en todo el mundo un móvil dominante y de juzgar todos los actos de los hombres con esa medida estrecha. "David Copperfield" (1850), Charles Dickens

Juzgar


105. Dios sabe que nunca hemos de avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el cegador polvo de la tierra que recubre nuestros corazones endurecidos. "Grandes esperanzas" (1861), Charles Dickens

Lágrimas


106. Los diferentes medios de comunicación nunca serán un sustituto para la cara de alguien que alienta con su alma a otra persona a ser valiente y honesta.

Medios de comunicación


107. (...) Por cierto que su lectura te agradará mucho más que sus cubiertas...Es decir, no siempre, pues libros hay cuyo mérito único está en la encuadernación. "Oliver Twist" (1839), Charles Dickens

Mérito


108. Tenía la esperanza de que la conducta que adoptase en el futuro le proporcionase la clave que le faltaba, así como la solución a todos aquellos enigmas. "Cuento de Navidad" (1843), Charles Dickens

Conducta

Autores relacionados

Arthur Conan Doyle Charlotte Brontë Herbert George Wells Jane Austen Mark Twain