Frases de Arthur Schopenhauer - Página 6

01. Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de eterna caja de música, frase por frase, tiempo por tiempo, con variaciones apenas imperceptibles. "Parerga y paralipómena" (1851)

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02. Si reinase la justicia bastaría con haber construido nuestra casa y no se necesitaría otra protección que la del derecho público de propiedad. Pero como lo que está a la orden del día es la injusticia, se exige que quien ha construido su casa esté también en condiciones de protegerla; de lo contrario, es incompleto su derecho a ella y el agresor tiene derecho a la fuerza bruta.

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03. (...) En nuestra naturaleza hay tres cuerdas que pueden ser pulsadas por el motivo, es decir, tres fuentes de todas nuestras acciones: 1) El provecho propio (interés), 2) La compasión, y 3) La crueldad. Ha de ser muy fácil reducir cada acción humana a una de estas tres cuerdas. Las acciones realizadas por superstición religiosa fluyen del provecho propio. Todas las acciones nobles y virtuosas, de la compasión. La venganza es crueldad.

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04. Toda satisfacción, o lo que comúnmente se llama felicidad, es, por su naturaleza, siempre negativa, nunca positiva. No es algo que exista por sí mismo, sino la satisfacción de un deseo, pues la condición primera de todo goce es desearle, tener necesidad de alguna cosa. Más con la satisfacción desperece el deseo y por lo tanto cesa la condición del placer y el placer mismo. De aquí que la satisfacción o felicidad no pueda ser nunca más que la supresión de un dolor, de una necesidad. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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05. Los salvajes se devoran los unos a los otros y los mansos se engañan mutuamente; "curso del mundo" se denomina a eso. Los Estados con toda su artificiosa maquinaria dirigida hacia fuera y hacia dentro y con sus medios de fuerza, ¿qué son sino precauciones tomadas para poner límites a la ilimitada injusticia de los humanos? ¿Es que no vemos en toda la historia que cada rey, tan pronto como su posición es firme y su país disfruta de alguna prosperidad, se sirve de ella para lanzarse con su ejército como con una banda de ladrones sobre los Estados vecinos? ¿Es que no son casi todas las guerras en el fondo expediciones de rapiña? "Parerga y paralipómena" (1851)

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06. El mundo es mi representación: esta verdad es aplicable a todo ser que vive y conoce, aunque sólo al hombre le sea dado tener conciencia de ella; llegar a conocerla es poseer el sentido filosófico. Cuando el hombre conoce esta verdad estará para él claramente demostrado que no conoce ni un sol ni unta tierra, y sí únicamente un ojo que ve el sol y una mano que siente el contacto con la tierra; que el mundo que le rodea no existe más que como representación, esto es, en relación con otro ser: aquel que le percibe, o sea él mismo. Si hay alguna verdad a priori es ésta, pues expresa la forma general de la experiencia, la más general de todas, incluidas las de espacio, tiempo y causalidad, puesto que la suponen. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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07. Quien haya conocido la forma del principio de razón que se manifiesta en el tiempo puro como tal y en la que se basa toda numeración y cálculo, habrá conocido con ello toda la esencia del tiempo. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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08. Quien haya conocido la ley de la causalidad, ese habrá conocido toda la esencia de la materia en cuanto tal: pues esta no es en su totalidad sino causalidad. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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09. El entendimiento es el mismo en todos los animales y hombres, tiene siempre la misma forma simple: conocimiento de la causalidad, tránsito del efecto a la causa y de la causa al efecto, y nada más. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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10. Ninguna verdad es, pues, más cierta, más independiente de todas las demás y menos necesitada de demostración que esta: que todo lo que existe para el conocimiento, o sea, todo este mundo, es solamente objeto en referencia a un sujeto, intuición de alguien que intuye; en una palabra: representación. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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11. Aquello que todo lo conoce y de nada es conocido, es el sujeto. Él es, por lo tanto, el soporte del mundo, la condición general y siempre supuesta de todo lo que se manifiesta, de todo objeto: pues lo que existe sólo existe para el sujeto. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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12. Todo el mundo de los objetos es y sigue siendo representación, y justamente por eso está condicionado por el sujeto absoluta y eternamente: es decir, tiene idealidad trascendental. "El mundo como voluntad y representación" (1819)

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Influencias

Autores relacionados

Aristóteles Friedrich Nietzsche Georg Wilhelm Friedrich Hegel Immanuel Kant Platón

Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer

Escritor, filósofo y pensador alemán, autor de "El mundo como voluntad y representación" (1819), "Sobre la voluntad en la naturaleza" (1836), "Parerga y paralipómena" (1851) y "Aforismos sobre el arte de vivir" (1851).

Sobre Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer nace en el seno de una familia de buena posición, de padre próspero comerciante y madre escritora con cierta fama.

En 1793 la familia se traslada a Hamburgo (Alemania), donde Arthur Schopenhauer se dedica al comercio por mandato del padre, quien muere en 1805.

Tiempo después abandonó su actividad para dedicarse por completo a los estudios de filosofía, iniciando sus estudios en la Universidad de Gotinga en 1809 para luego trasladarse a Berlín y continuar sus estudios.

Antes de librarse los combates en contra de la ocupación napoleónica, Arthur Schopenhauer se trasladó a Weimar y luego a Rudolstadt, donde redactó su tesis y recibió el título de Doctor por la Universidad de Jena.

En 1820 hace un fugaz paso por la docencia en la Universidad de Berlín para luego emprender un viaje hacia Italia y permanecer durante varios años.

En 1825 regresó a Berlín y tiempo después se trasladó a Frankfurt huyendo de una epidemia de cólera.

A partir de ese momento, Arthur Schopenhauer vivió recluido en su casa, publicando sus obras sin mucho éxito al principio, ya que criticaba a Georg Wilhelm Friedrich Hegel, el filósofo más prestigioso del momento y a Johann Gottlieb Fichte.

En 1851, con la edición de "Parerga y paralipómena", Arthur Schopenhauer obtuvo el merecido reconocimiento y tiempo después comenzaron a reeditarse sus obras anteriores.

Murió en 1860 como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

Arthur Schopenhauer elaboró un original sistema que recogía el pensamiento de los filósofos clásicos y las relacionó con el budismo e hinduismo, para llevar a la filosofía de nuevo a sus orígenes.

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