Frases de André Malraux - Página 3

André Malraux

67. Para hablar de amor a los enamorados, hay que haber estado enamorado, no hay que haber hecho una encuesta sobre el amor. La fuerza de un pensador no está ni en su aprobación, ni en su protesta, mi querido amigo; Está en su explicación. "La esperanza" (1938), André Malraux

Pensador


68. Soy también ese cuerpo que usted quiere que sea solamente: lo sé. No siempre me es fácil defenderme contra la idea que se tiene de mí. Su presencia me aproxima a mi cuerpo con disgusto, como la primavera me aproxima a él con júbilo. "La condición humana" (1933), André Malraux

Disgusto


69. El hombre que ha hecho esas esculturas amaba lo que hacía. Yo, aquí, he estado siempre en contra de lo que es destrucción. Con los curas no estoy de acuerdo, desde luego; con las iglesias no tengo nada en contra. Pienso que con ellas deberían hacerse teatros; hay riqueza, comprendes... "La esperanza" (1938), André Malraux

Curas


70. Había sido necesario matar, no a enemigos, sino a hombres que habían sido voluntarios, porque él era responsable ante todos de la vida de cada uno de aquellos que pasaban delante de él. Todo hombre paga por aquello de lo cual se siente responsable: él, en adelante, era responsable de esas vidas. "La esperanza" (1938), André Malraux

Responsable


71. Muy pronto, tendrá que formar usted mismo a jóvenes oficiales. Desean ser queridos. En el hombre es natural. Y nada mejor, a condición de hacerle comprender lo siguiente: un oficial debe ser querido en la naturaleza de su mando -más justo, más eficaz, mejor- y no en las particularidades de su persona. "La esperanza" (1938), André Malraux

Mando


72. Hace un momento usted ha hablado de la esperanza: los hombres unidos a la vez por la esperanza y por la acción tienen acceso, como los hombres unidos por el amor, a ámbitos a los que no tendrían acceso por sí solos. El conjunto de esta escuadrilla es más noble que casi todos aquellos que la componen. "La esperanza" (1938), André Malraux

Componen


73. No aspira a ninguna gloria, a ninguna felicidad. Capaz de vencer, pero no de vivir en su victoria, ¿Qué puede desear, sino la muerte? Sin duda, pretende darle el sentido que otros dan a la vida. Morir lo más alto posible. ¿Alma de ambicioso, lo bastante lúcida, lo bastante separada de los hombres o lo bastante para despreciar todos los objetos de su ambición y hasta su ambición misma? "La condición humana" (1933), André Malraux

Ambicioso

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