Frases de Anais Nin - Página 2

Anais Nin

31. Soy francesa, una francesa que ama, admira y respeta su país, una verdadera francesa.

País


32. Sus brazos me rodearon. Vacilé. Me atormentaba un torbellino de sentimientos, deseaba su boca, pero tenía miedo, sentía que estaba por besar a un hermano, pero estaba tentada...

Brazos


33. Habría querido terminar mi diario sin la confesión de un amor prohibido. Por lo menos, quería que mi amor incestuoso quedara sin escribir. "Incesto" (1992), Anais Nin

Amor prohibido


34. No estoy borracho –dijo él, riendo– pero me he emborrachado tan a menudo que, por lo visto, me han quedado manos temblorosas para toda la vida. "Corazón cuarteado" (1950), Anais Nin

Alcohol


35. El arte es un método de levitación, separa a uno de la esclavitud de la tierra.

Método


36. El poeta es aquel que es capaz de mantener la visión fresca del niño vivo.

Poeta


37. El amor es el eje y el aliento de mi vida. El arte me produce un subproducto, una excrecencia del amor, la melodía, la alegría, la abundancia, sólo eso. "Incesto" (1992), Anais Nin

Abundancia


38. Tenía al hombre que amaba en mis pensamientos; lo tenía en mis brazos, en mi cuerpo. El hombre que busqué por todo el mundo, que marcó mi niñez y me perseguía. Había amado fragmentos de él en otros hombres: la brillantez de John, la compasión de Allendy, las abstracciones de Artaud, la fuerza creativa y el dinamismo de Herny. ¡Y el todo estaba allí, tan bello de cara y cuerpo, tan ardiente, con una mayor fuerza, todo unificado, sintetizado, más brillante, más abstracto, con mayor fuerza y sensualidad! Este amor de hombre, por las semejanzas entre nosotros, por la relación de sangre, atrofiaba mi alegría. Y de este modo, la vida hacía conmigo su viejo truco de disolución, de pérdida de lo palpable, de lo normal. Soplaba el viento mistral y se destruían las formas y los sabores. El esperma era un veneno, un amor que era veneno... "Incesto" (1992), Anais Nin

Sensualidad


39. No vemos jamás las cosas tal cual son, las vemos tal cual somos.

Mirar


40. Sólo creo en el fuego. Vida Fuego. Estando yo misma en llamas enciendo a otros. Jamás muerte. Fuego y vida.

Llamas


41. Yo, con un instinto profundo, elijo un hombre que provoca mi fuerza, que ejerce demandas enormes sobre mí, que no duda de mi coraje ni mi rudeza, que tiene coraje de tratarme como una mujer.

Demandas


42. Hay sólo dos clases de libertad en el mundo; la libertad del rico y poderoso, y la libertad del artista y el monje que tienen el coraje de renunciar a las posesiones.

Posesiones


43. Cuando haces un mundo tolerable para vos, haces un mundo tolerable para otros.

Vos


44. La vida se dilata o expande en proporción al propio coraje.

Proporción


45. Somos como escultores, constantemente tallando en los demás imágenes que anhelamos, necesitamos o deseamos, a menudo en contra de la realidad, contra su beneficio, y siempre, al final, un desengaño, porque no se ajusta a ellos.

Imágenes


46. Era inevitable. No podía eliminar mi diario cuando alcanzaba el clímax de mi vida, en el preciso momento en que más lo necesitaba para conservar mi sinceridad, por grande que fuera mi crimen. "Incesto" (1992), Anais Nin

Sinceridad


47. En lugar de escribir una novela, me tiendo con una pluma, este cuaderno y sueño... El sueño es mi verdadera vida. Veo en él los ecos que me devuelven las únicas transfiguraciones que conservan lo maravilloso en toda su pureza. Fuera, toda la magia se pierde. Fuera, la vida revela sus imperfecciones. "Diario de Anais Nin I (1931-1934)" (1969), Anais Nin

Pluma


48. Siempre hubo en mí, al menos, dos mujeres una mujer desesperada y perpleja que siente que se está ahogando y otra que salta a la acción, como si fuera un escenario, disimulando sus verdaderas emociones porque ellas son la debilidad, la impotencia, la desesperación y presenta al mundo sólo una sonrisa, ímpetu, curiosidad, entusiasmo, interés. "Diario de Anais Nin I (1931-1934)" (1969), Anais Nin

Impotencia


49. Hoy en día el mundo está podrido; es como un bosque con las copas de los árboles en tierra y las raíces gesticulando con fuerza en el aire, marchitándose. "Corazón cuarteado" (1950), Anais Nin

Raíces


50. (...) En la esquina de la calle, se besaron desesperadamente, como si fuesen a emprender un largo viaje. "Corazón cuarteado" (1950), Anais Nin

Pasional


51. La fuente del poder sexual es la curiosidad, la pasión. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Sexual


52. El sexo no prospera en medio de la monotonía. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Monotonía


53. Cuando se mezclan en una mujer, lo erótico y lo tierno forman una poderosa unión. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Erótico


54. El lenguaje del sexo aún está por inventarse. El lenguaje de los sentidos tiene que explorarse. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Afrodisíaco


55. Pierre estaba celoso del futuro de Elena, y ella del pasado de él. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Celos


56. Sin sentimiento, sin invenciones, sin el estado de ánimo apropiado, no hay sorpresas en la cama. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Lujuria


57. Deseo mezclar el erotismo con el amor. Y no es frecuente que uno sienta un amor profundo. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Erotismo


58. ¿Acaso no sabía (...) hasta qué punto las palabras aportan colores y sonidos a la carne? "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Poder de las palabras


59. Un amante, cuando es movido por el verdadero amor, puede recorrer siglos y siglos de tradición amorosa. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Amante


60. La mujer más obsesiva es aquella que no puede encontrarse en el café atestado donde uno la está buscando, aquella que debemos cazar y perseguir a través de los disfraces que adopta en sus historias. "Delta de Venus" (1978), Anais Nin

Obsesión

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