Frases de Alejandro Casona

No es más fuerte la razón porque se diga a gritos.

Frases de Fuerte


¿Sabe usted lo que es esperar veinte años para vivir un solo día y cuando ese día llega encontrarlo también negro y vacío? Los árboles mueren de pie

Frases de "Los árboles mueren de pie" (1949) Frases de Espera


Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.

Frases de Joyas


La belleza es la otra forma de la verdad.

Frases de Belleza


¡Ah, no, así no! Llorar es demasiado fácil. Eso ya lo he hecho yo mil veces y no sirve de nada. ¡No te pido lágrimas! ¡Lo que quiero son árboles!

Frases de Llorar


Tu aliento se me fue haciendo costumbre, y ahora lo único que sé es que ya no podría vivir sin él; lo necesito junto a mí y para siempre, contra mi propia almohada. En tu casa o en la mía ¡Qué importa! Cualquiera de las dos puede ser la nuestra. Elige tú. Los árboles mueren de pie

Frases de "Los árboles mueren de pie" (1949) Frases de Aliento


En el verdadero amor no manda nadie; obedecen los dos. Los árboles mueren de pie

Frases de "Los árboles mueren de pie" (1949) Frases de Verdadero amor


El matrimonio es el amor domesticado.

Frases de Matrimonio


- Escucha, Mauricio: el otro día cuando me dijiste que tu imitador de pájaros cantaba mejor que el ruiseñor verdadero, hablabas en serio ¿No? -Completamente en serio. Un simple animal, por maravilloso que sea, no puede compararse nunca con un artista. -Entonces ¿De verdad crees que el arte vale más que la vida? -Siempre. Mira ese jacarandá del jardín: hoy vale porque da flor y sombra, pero mañana, cuando se muera como mueren los árboles, en silencio y de pie, nadie volverá a acordarse de él. En cambio si lo hubiera pintado un gran artista, viviría eternamente. ¿Algo más? Los árboles mueren de pie

Frases de "Los árboles mueren de pie" (1949) Frases de Bellas Artes


Cuando yo era niña mi madre me decía "querida"; era una palabra. Cuando iba a la escuela la maestra me decía "querida"; era otra palabra. Pero la primera vez que Mauricio, sin voz casi, me dijo "¡Querida!", aquello ya no era una palabra: era una cosa viva que se abrazaba a las entrañas y hacía temblar las rodillas. Era como si fuera el primer día del mundo y nunca se hubiera querido nadie antes que nosotros. Por la noche no podía dormir. "¡Querida, querida, querida!..." Allí estaba la palabra viva rebotándome en los oídos, en la almohada, en la sangre. ¡Qué importa ahora que Mauricio no me mire si él me llena los ojos! ¡Qué importa que el ramo de rosas siga diciendo "mañana" si él me dio fuerzas para esperarlo todo! Si no hace falta que nos quieran... ¡Si basta querer para ser feliz, abuela, feliz, feliz! Los árboles mueren de pie

Frases de "Los árboles mueren de pie" (1949) Frases de Abuela

Contexto histórico

Guerra Civil Española Simbolismo

Influencias

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Alejandro Casona

Frases de Alejandro Casona

Escritor, poeta y dramaturgo español, autor de "Nuestra Natacha" (1936), "La dama del alba" (1944), "La barca sin pescador" (1945), "Prohibido suicidarse en primavera" (1937) y "Los árboles mueren de pie" (1949).

Nombres

RealAlejandro Rodríguez Álvarez

Biografía Alejandro Casona

Alejandro Casona nace en el seno de una familia de clase media, de padres maestros que cinco años después de su nacimiento se trasladan a Villaviciosa y luego a Gijón.

Tras terminar sus estudios en el bachillerato de Gijón, ingresa en la Universidad de Oviedo y Murcia para estudiar Filosofía y Letras y en 1922 cursa estudios en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid.

En 1928 Alejandro Casona fue nombrado maestro en Les (Lérida), donde funda el teatro infantil "El pájaro pinto".

Tras casarse con Rosalía Martín Bravo, una compañera de estudios, comienza a adaptar una obra de Oscar Wilde, "El crimen de Lord Arturo", que se estrena en 1929.

En 1931, luego de desempeñarse como inspector en Asturias, Alejandro Casona gana el cargo de Inspector Provincial de Madrid, trasladándose con su mujer hacia la capital española.

Proclamada la Segunda República Española (1931-1939), el Patronato de Misiones Pedagógicas le asigna el cargo de director del Teatro del Pueblo (1933).

Al año siguiente, Alejandro Casona gana el premio de teatro Lope de Vega por "La sirena varada" (1934), comedia de gran éxito y tiempo después le otorgan el Premio Nacional de Literatura por su libro de prosas infantiles "Flor de leyendas" (1932).

Tras estallar la Guerra Civil Española (1936-1939), se vio forzado a exiliarse, teniendo como primer destino México, donde publicó "Prohibido suicidarse en primavera" y finalmente se dirigió a Buenos Aires (Argentina).

Alejandro Casona continua con su obra en Argentina, incrementando su fama y madurando el dominio de los recursos teatrales.

Entre 1941 y 1964 publica obras de teatro en forma ininterrumpida, destacándose "La dama del Alba" (1944) y "Los árboles mueren de pie" (1949).

En 1963 Alejandro Casona vuelve a España, donde permaneció hasta su muerte, estrenando la obra "El caballero de las espuelas de oro" (1964), un drama histórico sobre Francisco de Quevedo, estrenado en el teatro Bellas Artes de Madrid.

Libros destacados

  • La sirena varada (1934)
  • La barca sin pescador (1945)
  • Los árboles mueren de pie (1949)
  • El peregrino de la barba florida (1926)
  • Flor de leyendas (1932)
  • Nuestra Natacha (1936)

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