Frases de Alejandra Pizarnik

La magia negra de Darvulia se inscribió en el negro silencio de la condesa: la inició en los juegos más crueles; le enseño a mirar morir y el sentido de mirar morir; la animó a buscar la muerte y la sangre en un sentido literal, esto es: a quererlas por sí mismas, sin temor. Magia negra, La condesa sangrienta

Frases de "La condesa sangrienta" (1971) Frases de Brujería


(...) Nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa, ignorándose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por lo contrario, la aceptó con naturalidad, como un derecho más que le correspondía. En lo esencial, vivió sumida en su ámbito exclusivamente femenino. No hubo sino mujeres en sus noches de crímenes. Luego, algunos detalles, son obviamente reveladores: por ejemplo, en la sala de torturas, en los momentos de máxima tensión, solía introducir ella misma un cirio ardiente en el sexo de la víctima. El espejo de la melancolía, La condesa sangrienta

Frases de "La condesa sangrienta" (1971) Frases de Homosexualidad


Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. El espejo de la melancolía, La condesa sangrienta

Frases de "La condesa sangrienta" (1971) Frases de Melancólico


(...) El guerrero no admitía ser importunado con historias que relacionaban a su mujer con mordeduras, agujas, etc. Grave error: ya de recién casada, durante esas crisis cuya fórmula era el secreto de los Báthory, Erzébet pinchaba a sus sirvientas con largas agujas; y cuando, vencida por sus terribles jaquecas, debía quedarse en cama, les mordía los hombros y masticaba los trozos de carne que había podido extraer. Mágicamente, los alaridos de las muchachas le calmaban los dolores. Un marido guerrero, La condesa sangrienta

Frases de "La condesa sangrienta" (1971) Frases de Tortura


La mayor obsesión de Erzébet había sido siempre alejar a cualquier precio la vejez. Su total adhesión a la magia negra tenía que dar por resultado la intacta y perpetua conservación de su "divino tesoro". Las hierbas mágicas, los ensalmos, los amuletos, y aún los baños de sangre, poseían, para la condesa, una función medicinal: inmovilizar su belleza para que fuera eternamente comme un reve de pierre. Siempre vivió rodeada de talismanes. Magia negra, La condesa sangrienta

Frases de "La condesa sangrienta" (1971) Frases de Talismán

Contexto histórico

Revista Sur Suicidio Surrealismo

Influencia en las frases de Alejandra Pizarnik

Autores relacionados

Alfonsina Storni Julio Cortázar Oliverio Girondo Silvina Ocampo

Ocupación

Poetas » Poetas siglo XX » Poetas de Argentina

Alejandra Pizarnik


Frases de Alejandra Pizarnik: Escritora y poetisa surrealista argentina, autora de "Árbol de Diana" (1962), "Extracción de la piedra de locura" (1968) y "El infierno musical" (1971).

Nombres

RealFlora Alejandra Pizarnik

Biografía Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik nació en una familia de inmigrantes judíos oriundos de Rovne (Eslovaquia Orienta), de padres comerciantes Rejzla Bromiquier y Elías.

Cursa sus primeros estudios en la Escuela nº 7 de Avellaneda y la "Zalman Reizien Schule", centro formativo hebreo.

Durante su juventud padece trastornos alimenticios y tiene problemas con las anfetaminas.

En 1953 Alejandra Pizarnik ingresa en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, cursando en forma intermitente hasta 1957, cuando se cambia a la Escuela de Periodismo.

En 1960 viaja a Francia y reside en París por cuatro años, estudiando Literatura Francesa en La Sorbona, trabajando para la revista "Les Lettres Nouvelles" y haciendo traducciones de autores surrealistas.

En 1965 Alejandra Pizarnik retorna a Buenos Aires (Argentina) y obtiene en 1968 la beca Guggenheim, viajando tiempo después a Nueva York (Estados Unidos) y París (Francia).

Entre 1970 y 1972 entra en un estado de depresión muy grave, que la llevó a intentar suicidarse en reiteradas oportunidades, hasta que finalmente es internada en un hospital psiquiátrico (1972), permitiendo que el fin de semana vaya a su casa.

En septiembre de 1972 Alejandra Pizarnik se suicida en su departamento con una sobredosis intencional de "Seconal", dejando en su trabajo una de las propuestas más rupturistas y significativas del Siglo XX.

Su obra se remite mayormente a la poesía, influenciada principalmente por el surrealismo y de característica concisa, temática nocturna y angustiada, transparente y muy elaborada.

Libros destacados

  • Los trabajos y las noches (1965)
  • Extracción de la piedra de locura (1968)
  • El infierno musical (1971)
  • La condesa sangrienta (1971)
  • Diarios (2003)
  • Árbol de Diana (1962)

Enlaces

Síguenos en