Frases de Albert Camus

Hace algunos años era yo abogado en París, y por cierto que un abogado bastante conocido. Desde luego que no le dije mi verdadero nombre. Tenía yo una especialidad: las causas nobles. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Abogado


Estaba en el lado bueno y eso bastaba para la paz de mi conciencia. El sentimiento del derecho, la satisfacción de tener razón. (...) ¡Cuántos crímenes se han cometido simplemente porque su autor no podía soportar el hecho de hallarse en falta! La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Crímenes


La estupidez insiste siempre. La peste

Frases de Estupidez


Y eso es lo que ningún hombre (salvo los que no viven, quiero decir, los sabios) puede soportar. La única posición cómoda es la maldad. La gente se apresura entonces a juzgar para no verse ella misma juzgada. ¿Qué quiere usted? La idea más natural del hombre, la que se le presenta espontánea e ingenuamente como del fondo de su naturaleza, es la idea de su inocencia. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Inocencia


Todos somos casos excepcionales. ¡Todos queremos apelar a algo! Cada cual pretende ser inocente a toda costa, aunque para ello sea menester acusar al género humano y al cielo. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Excepcional


Créame, las religiones se engañan desde el momento en que comienzan a hacer moral y a fulminar mandamientos. Dios no es necesario para crear la culpabilidad ni para castigar. Nuestros semejantes, ayudados por nosotros mismos, bastan para ello. El otro día hablaba usted del Juicio Final. Permítame que me ría respetuosamente de él. Lo espero a pie firme. Conocí algo peor: el juicio de los hombres. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Mandamientos


¿Sabe por qué lo crucificaron a aquel otro, a aquel en quien tal vez usted piensa en este momento? Bueno, había muchas razones para hacerlo. Siempre hay razones para asesinar a un hombre. En cambio, resulta imposible justificar que viva. Por eso, el crimen encuentra siempre abogados, en tanto que la inocencia, sólo a veces. Pero, junto a las razones que nos explicaron muy bien durante dos mil años, había una muy importante de aquella espantosa agonía. Y no sé por qué la ocultan tan cuidadosamente. La verdadera razón está en que él sabía, sí, él mismo sabía que no era del todo inocente. Si no pesaba en él la falta de que se lo acusaba, había cometido otras, aunque él mismo ignorara cuáles. ¿Las ignoraba realmente, por lo demás? Después de todo él estuvo en la escena; él debía haber oído hablar de cierta matanza de los inocentes. Si los niños de Judea fueron exterminados, mientras los padres de él lo llevaban a lugar seguro, ¿Por qué habían muerto, sino a causa de él? Desde luego que él no lo había querido. Le horrorizaban aquellos soldados sanguinarios, aquellos niños cortados en dos. Pero estoy seguro de que, tal como él era, no podía olvidarlos. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Crimen


Cubriendo de imprecaciones a hombres sin ley, que no pueden soportar ningún juicio. Porque, en efecto, no lo pueden soportar, mi muy querido amigo; Ahí, está toda la cuestión. El que se adhiere a una ley no teme el juicio, que vuelve a colocarlo en un orden en el que él cree. Pero el mayor de los tormentos humanos consiste en que lo juzguen a uno sin ley. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Juicio


Cuando seamos todos culpables, tendremos la democracia. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Democracia


Ser rey de sus humores es el privilegio de los ani­males más evolucionados. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Privilegio


¡Ah, querido amigo, somos extrañas, miserables criaturas! Y por poco que examinemos nuestra vida anterior, no nos faltan ocasiones de asombrarnos y de escandalizarnos nosotros mismos. Inténtelo. Puede usted estar seguro de que escucharé su confesión con un profundo sentimiento de fraternidad. La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Confesión


(...) Pero no es fácil, pues la amistad es distraída o, por lo menos, impotente. Lo que ella quiere, no puede realizarlo. Acaso, después de todo, lo que ocurre es que no lo quiere suficientemente, ¿No es así? ¿Acaso no amemos suficientemente la vida? ¿Advirtió usted que sólo la muerte despierta nuestros sentimientos? ¡Cómo queremos a los amigos que acaban de abandonarnos! ¿No le parece? ¡Cómo admiramos a los maestros que ya no hablan y que tienen la boca llena de tierra! El homenaje nace entonces con toda espontaneidad, ese homenaje que, tal vez, ellos habían estado esperando que les rindiéramos durante toda su vida. Pero, ¿Sabe usted por qué somos siempre más justos y más generosos con los muertos? La razón es sencilla. Con ellos no tenemos obligación alguna. Nos dejan en libertad, podemos disponer de nuestro tiempo, rendir el homenaje entre un cocktail y una cita galante; en suma, a ratos perdidos. Si nos obligaran a algo, nos obligarían en la memoria, y lo cierto es que tenemos la memoria breve. No, en nuestros amigos, al que amamos es al muerto reciente, al muerto doloroso; es decir, nuestra emoción, o sea, ¡A nosotros mismos, en suma! La caída

Frases de "La caída" (1956) Frases de Nuestro tiempo

Contexto histórico

Anarquismo Existencialismo Mayo francés Premio Nobel de Literatura Segunda Guerra Mundial

Influencia en las frases de Albert Camus

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Albert Camus

Frases de Albert Camus

Frases de Albert Camus: Novelista, ensayista, filósofo y dramaturgo francés, autor de "Bodas" (1939), "El mito de Sísifo" (1942), "El extranjero" (1942), "La peste" (1947) y "La caída" (1956.

Biografía Albert Camus

Albert Camus nace en una familia humilde de campesinos, de madre analfabeta y sorda y padre que moriría un año después de su nacimiento, participando en la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Su infancia transcurrió en Argel, siendo criado por la abuela y guiado por Louis Germain, un maestro que lo preparó para entrar en la Universidad de Argel y al cual Albert Camus le dedicó el Premio Nobel años después.

Sus estudios universitarios de vieron sorprendidos por un brote de tuberculosis en 1930, pero una vez repuesto funda el Teatro del Trabajador (1937) y su trabajo como periodista lo lleva a viajar por toda Europa.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Albert Camus fue miembro activo de la Resistencia francesa, director de una publicación clandestina llamada "Combat" entre 1945 y 1947 y miembro de la federación anarquista a mediados de 1956.

En 1960 se vio involucrado en un accidente automovilístico mortal mientras conducía cerca de Villeblerin (Francia).

La obra de Albert Camus refleja el absurdo, la sensación de alienación y desencanto junto a la afirmación de las cualidades positivas de la dignidad humana.

Libros destacados

  • Bodas (1939)
  • El mito de Sísifo (1942)
  • El extranjero (1942)
  • La peste (1947)
  • Calígula (1944)
  • Estado de sitio (1948)

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