Frases de Albert Camus - Página 11

01. Hace algunos años era yo abogado en París, y por cierto que un abogado bastante conocido. Desde luego que no le dije mi verdadero nombre. Tenía yo una especialidad: las causas nobles. "La caída" (1956)

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02. Estaba en el lado bueno y eso bastaba para la paz de mi conciencia. El sentimiento del derecho, la satisfacción de tener razón. (...) ¡Cuántos crímenes se han cometido simplemente porque su autor no podía soportar el hecho de hallarse en falta! "La caída" (1956)

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03. La estupidez insiste siempre. "La peste" (1947)

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04. Y eso es lo que ningún hombre (salvo los que no viven, quiero decir, los sabios) puede soportar. La única posición cómoda es la maldad. La gente se apresura entonces a juzgar para no verse ella misma juzgada. ¿Qué quiere usted? La idea más natural del hombre, la que se le presenta espontánea e ingenuamente como del fondo de su naturaleza, es la idea de su inocencia. "La caída" (1956)

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05. Todos somos casos excepcionales. ¡Todos queremos apelar a algo! Cada cual pretende ser inocente a toda costa, aunque para ello sea menester acusar al género humano y al cielo. "La caída" (1956)

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06. Créame, las religiones se engañan desde el momento en que comienzan a hacer moral y a fulminar mandamientos. Dios no es necesario para crear la culpabilidad ni para castigar. Nuestros semejantes, ayudados por nosotros mismos, bastan para ello. El otro día hablaba usted del Juicio Final. Permítame que me ría respetuosamente de él. Lo espero a pie firme. Conocí algo peor: el juicio de los hombres. "La caída" (1956)

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07. ¿Sabe por qué lo crucificaron a aquel otro, a aquel en quien tal vez usted piensa en este momento? Bueno, había muchas razones para hacerlo. Siempre hay razones para asesinar a un hombre. En cambio, resulta imposible justificar que viva. Por eso, el crimen encuentra siempre abogados, en tanto que la inocencia, sólo a veces. Pero, junto a las razones que nos explicaron muy bien durante dos mil años, había una muy importante de aquella espantosa agonía. Y no sé por qué la ocultan tan cuidadosamente. La verdadera razón está en que él sabía, sí, él mismo sabía que no era del todo inocente. Si no pesaba en él la falta de que se lo acusaba, había cometido otras, aunque él mismo ignorara cuáles. ¿Las ignoraba realmente, por lo demás? Después de todo él estuvo en la escena; él debía haber oído hablar de cierta matanza de los inocentes. Si los niños de Judea fueron exterminados, mientras los padres de él lo llevaban a lugar seguro, ¿Por qué habían muerto, sino a causa de él? Desde luego que él no lo había querido. Le horrorizaban aquellos soldados sanguinarios, aquellos niños cortados en dos. Pero estoy seguro de que, tal como él era, no podía olvidarlos. "La caída" (1956)

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08. Cubriendo de imprecaciones a hombres sin ley, que no pueden soportar ningún juicio. Porque, en efecto, no lo pueden soportar, mi muy querido amigo; Ahí, está toda la cuestión. El que se adhiere a una ley no teme el juicio, que vuelve a colocarlo en un orden en el que él cree. Pero el mayor de los tormentos humanos consiste en que lo juzguen a uno sin ley. "La caída" (1956)

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09. Cuando seamos todos culpables, tendremos la democracia. "La caída" (1956)

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10. Ser rey de sus humores es el privilegio de los ani­males más evolucionados. "La caída" (1956)

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11. ¡Ah, querido amigo, somos extrañas, miserables criaturas! Y por poco que examinemos nuestra vida anterior, no nos faltan ocasiones de asombrarnos y de escandalizarnos nosotros mismos. Inténtelo. Puede usted estar seguro de que escucharé su confesión con un profundo sentimiento de fraternidad. "La caída" (1956)

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12. (...) Pero no es fácil, pues la amistad es distraída o, por lo menos, impotente. Lo que ella quiere, no puede realizarlo. Acaso, después de todo, lo que ocurre es que no lo quiere suficientemente, ¿No es así? ¿Acaso no amemos suficientemente la vida? ¿Advirtió usted que sólo la muerte despierta nuestros sentimientos? ¡Cómo queremos a los amigos que acaban de abandonarnos! ¿No le parece? ¡Cómo admiramos a los maestros que ya no hablan y que tienen la boca llena de tierra! El homenaje nace entonces con toda espontaneidad, ese homenaje que, tal vez, ellos habían estado esperando que les rindiéramos durante toda su vida. Pero, ¿Sabe usted por qué somos siempre más justos y más generosos con los muertos? La razón es sencilla. Con ellos no tenemos obligación alguna. Nos dejan en libertad, podemos disponer de nuestro tiempo, rendir el homenaje entre un cocktail y una cita galante; en suma, a ratos perdidos. Si nos obligaran a algo, nos obligarían en la memoria, y lo cierto es que tenemos la memoria breve. No, en nuestros amigos, al que amamos es al muerto reciente, al muerto doloroso; es decir, nuestra emoción, o sea, ¡A nosotros mismos, en suma! "La caída" (1956)

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Albert Camus

Albert Camus

Novelista, ensayista, filósofo y dramaturgo francés, autor de "Bodas" (1939), "El mito de Sísifo" (1942), "El extranjero" (1942), "La peste" (1947) y "La caída" (1956.

Sobre Albert Camus

Albert Camus nace en una familia humilde de campesinos, de madre analfabeta y sorda y padre que moriría un año después de su nacimiento, participando en la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Su infancia transcurrió en Argel, siendo criado por la abuela y guiado por Louis Germain, un maestro que lo preparó para entrar en la Universidad de Argel y al cual Albert Camus le dedicó el Premio Nobel años después.

Sus estudios universitarios de vieron sorprendidos por un brote de tuberculosis en 1930, pero una vez repuesto funda el Teatro del Trabajador (1937) y su trabajo como periodista lo lleva a viajar por toda Europa.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Albert Camus fue miembro activo de la Resistencia francesa, director de una publicación clandestina llamada "Combat" entre 1945 y 1947 y miembro de la federación anarquista a mediados de 1956.

En 1960 se vio involucrado en un accidente automovilístico mortal mientras conducía cerca de Villeblerin (Francia).

La obra de Albert Camus refleja el absurdo, la sensación de alienación y desencanto junto a la afirmación de las cualidades positivas de la dignidad humana.

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